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"Jamás había tenido miedo en su trabajo, se sentía muy seguro"

El herido muy grave en el accidente del Calderón está en coma inducido

"Jorge [José Benavente Sobrino] tenía año y medio de experiencia en el desmontaje de escenarios", aseguraba ayer Pilar Benavente. Su hijo se encuentra en la UVI del Hospital Clínico San Carlos. El viernes, alrededor de la una del mediodía, se encontraba junto a tres compañeros encaramado en una viga metálica. Era parte del escenario del concierto ofrecido la noche del jueves por The Rolling Stones en el estadio Vicente Calderón. Por un error en el desmontaje, la viga cayó desde una altura de entre 10 y 12 metros, arrastrando a Jorge y dos compañeros. Uno murió en el acto, y el otro, 45 minutos más tarde. Sus arneses estaban sujetos a la viga que cedió. Un cuarto operario salvó su vida gracias a que estaba atado a un pilar.

"Mi hijo está muy grave", reconoció ayer Pilar. "Está conectado a un respirador, sedado y en observación las 24 horas del día", añadió. Una confusión con el Instituto Anatómico Forense había dado la noticia falsa del fallecimiento de Jorge José, generando la alarma en toda la familia.

Jorge "jamás" había tenido miedo en su trabajo. "Al contrario, en absoluto. Le daban cursillos de seguridad", explicó su madre. "Para pensar en posibles acciones legales contra la empresa ya habrá tiempo. Ahora mismo, lo único que me interesa es que Jorge se recupere", señaló Pilar. Este chico de tan sólo 25 años trabaja para Pase Producciones, la misma empresa a la que pertenecía el herido leve.

"Le encanta la música y siempre anda con el ordenador", relataba Pilar. "Y tiene muchos amigos", señalaba. De hecho, ayer había decenas de compañeros de trabajo y amistades de Jorge en el Hospital Clínico. Uno de ellos, vestido todavía con su ropa de trabajo y con la cara muy cansada, dijo: "Nos fuimos sobre las cuatro de la mañana y a las ocho ya estábamos trabajando de nuevo". Un chico que llevaba un casco de obra amarillo colgando de su mochila pidió que, por favor, no le preguntaran nada. Un tercero que iba y venía por los pasillos del hospital sobre las dos de la madrugada no se explicaba lo ocurrido: "Llevo casi veinte años en esto. No me lo puedo creer".

Jorge José era operado en esos momentos. Estaba muy grave, con una lesión medular y traumatismos craneoencefálico y torácico. Junto a la puerta de los quirófanos estaba su madre, Pilar. "No sabemos nada", repetía.Minutos más tarde, un cirujano habló con ella y ésta rompió a llorar. Un enfermero, mientras, llevaba sangre y plasma al interior del quirófano. Fuentes del Clínico explicaron ayer que el paciente tiene comprimida la médula, pero sin seccionarla. "Está en coma inducido, estable pero muy grave. Hay que esperar 48 horas", dijo un portavoz.

En el tanatorio de Alcorcón, el abuelo de Alfredo Peciña, de 28 años, que falleció en el accidente, recordaba a su nieto como una persona "muy alegre y con muchas ganas de vivir y trabajar". Peciña, que tenía cuatro hermanos, será incinerado hoy en el cementerio de Alcorcón a las 12.30.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de julio de 2007