Un juzgado envía a la cárcel a una pareja para que deje de pegarse

Un juez de Manresa ha ordenado prisión para una pareja que en los últimos meses se había cruzado agresiones y denuncias, pese a la intervención del magistrado y de las órdenes de alejamiento que había dictado. La peculiar decisión responde a la voluntad del juez Ramón Landa, titular del juzgado de instrucción número 5 de Manresa, de evitar que la relación dañe al hijo de la mujer, de 7 años, que ha sido entregado en custodia a la dirección general de Atención a la Infancia y la Adolescencia para que lo interne en un centro público, y porque teme que, de proseguir la relación, acabe con una agreseión más violenta.

El juez había dictado una orden de alejamiento tras diversos incidentes entre la pareja, pero ésta no la respetó. Tanto Sergio M. B., de 29 años y con dos hijos de una relación anterior, como Vanesa S. J., de 25 años, de nacionalidad brasileña y madre de un niño que vive con ella, se habían visto y se habían agredido y denunciado.

En los últimos dos meses, los dos miembros de la pareja, residentes en Sant Joan de Vilatorrada (Barcelona), se habían denunciado mutuamente hasta en cinco ocasiones por agresiones en el ámbito familiar, pese a que sobre ambos pesaba una orden de alejamiento que les prohibía aproximarse a menos de 500 metros el uno del otro.

El último incidente, el pasado fin de semana, acabó con la detención de Sergio M. Su novia lo denunció por haberla "secuestrado" en su piso y haberla forzado a mantener relaciones sexuales, unas acusaciones que el juez no ve creíbles, ya que la joven, aún pudiendo escapar, no lo hizo, y no presentaba signos de lesiones vaginales ni de golpes. Sergio M., por su parte, requirió puntos de sutura por una herida en el brazo que le provocó su compañera sentimental con un trozo de vidrio, en el intento, según explicó ella ante el juez, de intentar escapar.

El magistrado les recrimina que sean incapaces de poner fin a su "atormentada" relación pese a sus "continuas discusiones, peleas, agresiones y causas penales", por lo que considera que "no hay otro modo de protegerles en su vida e integridad física que ingresándolos en prisión".

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 29 de junio de 2007.

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