Entrevista:RODOLFO RUIZ | Ex comisario absuelto | Revocada la sentencia del 'caso Bono'

"He vivido un calvario por la maldad de esta gente"

Rodolfo Ruiz, de 56 años, casado y con dos hijos, estaba ayer "en una nube". El ex comisario jefe de la Brigada Provincial de Información de Madrid ha vivido "una pesadilla de dos años y pico" tras haber sido condenado a cinco años de prisión por detención ilegal y falsedad documental por el caso Bono. La anulación de su condena por el Supremo le ha sacado de "un pozo" que le ha llevado a él y su familia a tener tratamiento psicológico. "Y todo por hacer mi trabajo, sin hacer nada malo... Pero al final se ha hecho justicia", confesaba ayer sin disimular sus lágrimas de alegría. Cuando le condenaron se le vino el mundo abajo. No sólo tuvo que pagar de su bolsillo al abogado, sino que incluso llegó a sentir "vergüenza de salir a la calle".

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Pregunta. ¿Cómo ha pasado estos dos años y medio con un pie en la cárcel?

Respuesta. Fatal, ha sido una pesadilla que no puedo definir. Me han causado un daño moral irreparable, a mí, a mi familia, a mis compañeros. Me han llamado delincuente y cosas peores. Sin hacer nada malo.

P. ¿Qué consecuencias tuvo el fallo para su vida?

R. Mi familia y yo hemos sufrido daño psicológico. Yo no tenía libertad para salir de mi casa a comprar el periódico, porque me habían hecho tener sentimiento de culpabilidad. Fíjese, mi pasión es la montaña. Siempre que tenía un rato, los domingos, me iba a escalar. Pues dejé de hacerlo porque no estaba psicológicamente bien y para la montaña hay que estarlo.

P. ¿Qué ha sido lo peor?

R. Que te quiten el honor es casi peor que te quiten la vida. No soy un delincuente, no he hecho más que trabajar durante 35 años en la policía y, al final, he salido del cuerpo casi por la puerta de atrás. Me he jubilado con 56 años por incapacidad, por este calvario, que ha agravado patologías que ya tenía.

P. ¿Hay forma de reparar lo que le ha pasado?

R. La reparación, mi recuperación física es lo de menos. Lo peor es quedarte sin honor. No sé cómo se puede reparar, no sé, me iré de vacaciones, disfrutaré de tener honor y libertad de nuevo. He oído las cintas de mi juicio, las mentiras que se dijeron. No sabe lo que es oír barbaridades de ti.

P. ¿Ha pensado ejercer acciones penales contra quienes le han acusado?

R. No sé, ni lo he pensado. Ahora estoy en una nube, recibiendo el cariño de la familia y los amigos, que han estado ahí.

P. Aprovechando que estuvo en la comisaría de Puente de Vallecas, incluso se ha sugerido que usted tuvo algo que ver en el hallazgo de la única mochila desactivada en el 11-M

R. Se han dicho tantas cosas. Yo he vivido un calvario por... He reflexionado mucho sobre con qué adjetivos calificar a estas personas que han dicho estas monstruosidades de mí. La palabra maldad define lo que han hecho, la inconcebible maldad con que han actuado. Pero también tengo que decir que hay muchas personas que me han apoyado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 29 de junio de 2007.

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