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CARTAS AL DIRECTOR

Unos merecidos premios

Aquellos que estamos embarcados en la defensa del medio ambiente y que a menudo tenemos que batallar a cara de perro, pues enfrente el adversario tiene todos los recursos del poder, tendemos a cubrirnos con una coraza que nos defienda y nos haga fuertes ante tantos despropósitos que nos duelen. Pero hay ocasiones como la que hoy celebramos en que podemos quitarnos el yelmo, esponjar nuestro corazón y llenarnos de alegría. Me he puesto poética pero es que la ocasión lo merece. La Fundación Ecología y Desarrollo entregó, como cada año, los Premios al Desarrollo Sostenible. Estos galardones reconocen la labor de personas y entidades en su lucha por un mundo más sostenible, pero sobre todo para algunos contribuyen además a mantener la moral y a hacernos pensar que lo que hacemos, a pesar de los políticos de turno y de los que están empeñados en devorar nuestro paisaje, sirve para algo.

Dejaremos a quienes piensan que el ladrillo, la emisión de gases de efecto invernadero, el cambio climático y otros muchos etcéteras no son problemas importantes o que afecten de manera grave a la población. Nosotros, mientras tanto, celebraremos la elección de los destinatarios de estos premios: el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (gracias a su trabajo se va tomando conciencia de la amenaza que nos acecha).

Pero sobre todo, permítanme que nos congratulemos de manera espacial con el premio a Adolfo Aragües, entrañable compañero de fatigas, maestro de varias generaciones de medioambientalistas y sobre todo generoso escritor y periodista, capaz, con la magia de su mensaje y el entusiasmo inagotable que durante tantos años nos ha transmitido, de hacer que muchos de nosotros tomáramos conciencia de nuestra naturaleza, de sus paisajes y animales, y sobre todo de lo mucho que necesita que sigamos defendiéndola.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de junio de 2007