Macri no quiere saber nada de Chávez

El alcalde de Buenos Aires critica la relación entre los presidentes argentino y venezolano

A pesar de insistir en que no tiene aspiraciones presidenciales de cara a las elecciones de octubre y de que quiere centrarse en cuestiones locales, el centroderechista Mauricio Macri, el gran vencedor de las elecciones celebradas el pasado domingo en la ciudad de Buenos Aires, criticó ayer la política exterior del Gobierno de Néstor Kirchner y en especial la estrecha relación con la Venezuela de Hugo Chávez. "No creo que tengamos una política exterior al vincularnos de forma amigable con Chávez, que es de los políticos peores vistos del mundo", subrayó en un encuentro con la prensa internacional.

El empresario y presidente del Boca Juniors -cargo que abandonará en diciembre- explicó en la sede de su partido en Buenos Aires que aspira a que Argentina sea "una gran potencia" y alabó la estabilidad y el progreso del vecino Chile, un hecho inusual en la clase política argentina cada vez más impregnada del discurso nacionalista impulsado por Kirchner. "Chile es un modelo de convivencia", destacó Macri quien propuso un cambio en las relaciones de Argentina con la región. El alcalde de la capital argentina tuvo palabras para España y así puso como ejemplo el desarrollo de Barcelona, el metro de Madrid, y deslizó que la política respecto a Kirchner del presidente del Gobierno español, José Luís Rodríguez Zapatero ha sido "buscar una política de no confrontación".

Macri, quien anoche fue recibido por Kirchner en la Casa Rosada, se encuentra estos días deshojando la margarita sobre a quién cederá el gran caudal de votos recibido de los porteños de cara a las presidenciales de octubre. Tanto su aliado Ricardo López-Murphy, como el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, se lo están reclamando en público, pero el líder de Propuesta Republicana (PRO) asegura que tomará una decisión "en unos días más". Sin embargo, los sectores del partido formados por políticos más veteranos están pidiendo a Macri que considere el salto a la presidencia en vez de esperar cuatro años. Ayer, Macri reconoció que "en Argentina cinco meses son una eternidad".

Oposición dividida

Una eternidad que sin embargo en su opinión no bastará para que la oposición argentina acuda a las urnas con un sólo candidato frente al matrimonio Kirchner. "Esta claro que la señora Kirchner tiene menos caudal de votos" que su marido explicó Macri, quién admitió que en el pasado él ha intentado unificar a la oposición sin lograrlo.

En los próximos meses, el empresario va a realizar una gira internacional por Europa y América Latina que le llevará entre otros países a España, Colombia, México y Ecuador. El dirigente de PRO, amigo del líder conservador chileno y también empresario Sebastián Piñera y con buenas relaciones con el Partido Popular en España, atacó uno de los pilares del discurso de Kirchner y su entorno, que consiste en culpar de muchos de los males del país al mandato del peronista Carlos Menem (1990-1999), quien aplicó una política neoliberal en Argentina. Kirchner también reivindica el peronismo, pero de izquierdas. "Decirle a los argentinos que hay década culpable de todo es mentira. Argentina lleva muchas décadas de descenso", afirmó Macri.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 27 de junio de 2007.

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