El aval que se pide a plantas solares causa un cisma en las asociaciones

La junta directiva de la asociación de la industria fotovoltaica (ASIF) ha acordado la separación y ruptura de relaciones con la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA). ASIF ha pedido a los socios que también comparten agrupación con APPA que abandonen la organización, en protesta por el escaso apoyo prestado a la energía fotovoltaica en la negociación del decreto que regula la retribución de las energías renovables.

El sector fotovoltaico ha respaldado desde el principio el régimen de retribución, pero está en desacuerdo con la exigencia de un aval de 500 euros por cada kilovatio de potencia instalado.

Este valor se considera desproporcionado por la directiva de ASIF, de la que forman parte casi 600 socios entre centros tecnológicos, ingenierías, consultores, fabricantes, instaladores y otros. La Asociación de Productores de Energías Renovables agrupa a 47 socios del sector de los que 17 forman parte de la asociación fotovoltaica. La dirección de ASIF, que no es contraria a la exigencia de un aval, considera que debería ser cuatro o cinco veces inferior al que recoge el decreto aprobado el mes pasado por el Ministerio de Industria.

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