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Reportaje:

Pasión por la creación alternativa

Ángela Serna, directora de la revista 'Texturas', poeta y rapsoda, trabaja en la difusión de las vanguardias artísticas

Vitoria
ÁNGELA SERNA, directora de la revista Texturas, vive en estos últimos años el reconocimiento a su carrera poética con la participación en distintos festivales y la publicación en 2006 de tres poemarios. Profesora de Filología Francesa en la Universidad del País Vasco, su pasión por la escritura y la edición se remonta a su infancia en el pueblo salmantino de Fuentes de Béjar, donde descubrió la poesía visual antes de conocer las vanguardias literarias que tanto le han marcado. Desde Texturas, que ahora cumple 20 años, difunde la creación alternativa, con la colaboración en el consejo editorial de escritores de la talla de Juan Goytisolo, Carlos Fuentes o Julián Ríos.

El próximo número de Texturas, el correspondiente a la letra N, estará dedicado a Nazario, el dibujante de cómic underground, que triunfó en la revista El Víbora en los años ochenta, ahora convertido en novelista. En los últimos ejemplares, la publicación que dirige Ángela Serna (Salamanca, 1957) ha prestado su apartado monográfico a Pilar Miró, Juan López de Ael o Frida Kahlo, al mismo tiempo que incluía distintas colaboraciones marcadas por un interés por la vanguardia. Así desde 1987, cuando salió el primer número. "Por mi propio trabajo en Filología Francesa, yo mantenía una relación muy cercana con las vanguardias históricas, con Apollinaire, Dadá o los surrealistas. Y me di cuenta de que en España no había ninguna publicación que tratase estos asuntos con profundidad. Salvo la revista Poesía que sacaba el Ministerio de Cultura, España era un erial en el tratamiento de la poesía experimental", comenta Ángela Serna.

"Escritura:/ unos instantes de libertad/ ante el precipicio del mundo" escribe en uno de sus últimos libros, De eternidad en eternidad. La poeta salmantina se recuerda desde niña escribiendo y recortando palabras para luego pegarlas en cuadernos que repartía entre sus familiares. "Desde siempre he ido haciendo cosas, sin mirar lo que se hace al lado. De este modo, hacia 1985 me comienza a intrigar la idea de publicar una revista que abordara la creación alternativa. Lo comenté con el novelista Julián Ríos y me ofreció su apoyo, pero también me aconsejó que la propuesta debería contar con el apoyo de firmas reconocidas. Fue él quien habló con Carlos Fuentes, Juan Goytisolo o Severo Sarduy para que respaldaran el proyecto".

Lo cierto es que la apuesta de la escritora se sale de los cánones establecidos. Su propia dedicación a la poesía visual, un género que bebe del surrealismo, que camina al margen de la poesía oficial y hasta de la oficiosa, se convierte en uno de los acicates para lanzar Texturas, que ahora cumple 20 años. "Nunca me he sentido un bicho raro; simplemente tienes la necesidad de hacer algo y lo haces, sin plantearte si es algo que encaja en los cánones o no", aclara la autora de libros como Vecindades del aire o Luego será mañana. "Eso sí, soy consciente de que Texturas es una cosa extraña. Hace unos años salió un artículo en un periódico local sobre revistas literarias, bastante exhaustivo, y no nos citaba. Es cierto que no ha llevado las vías normales de distribución [sólo se puede adquirir contrarrembolso], pero en cambio ha llegado a Estados Unidos, Europa y parte de África. Ha crecido sola", añade.

Serna se maneja con seguridad en su apuesta poética y eso se nota en la línea editorial de Texturas. Los monográficos han abarcado a creadores como Apollinaire, Marcel Duchamp, Vicente Huidobro o Jorge Oteiza, que reflejan la orientación de la revista. La poeta afincada en Vitoria reflexiona sobre la creación artística y su presencia en los medios: "Hay unas manifestaciones artísticas que infunden cierta seguridad, y eso luego se refleja en la prensa. Por el contrario, todo aquello que, por desconocimiento o por otras causas, crea incertidumbre no aparece en los medios de comunicación. Es un por si acaso meto la pata. Todo lo que es más experimental o alternativo no aparece, y si lo hace es como mero folclore", comenta.

La obra literaria y editorial de Ángela Serna, sin pretenderlo en ningún momento, cuenta con un reconocimiento más allá de su ciudad de residencia. Sabe que forma parte de una corriente subterránea sin voluntad de salir a la superficie. "No hay un afán de que se te vea; simplemente, interés por hacer tu trabajo. Es un terreno más generoso, pero por otra parte más pacato, no hay intención de hacer ruido ni promoción, y eso nos lleva a un anonimato que tampoco es deseado".

"La Municipalidad notifica: 'Hemos embargado sus pensamientos", se lee en un poema de Vecindades del aire. Ese temor a la pérdida de la independencia, a la esclavitud del orden aparece en el trabajo de Ángela Serna. "Yo no he buscado nada en mi caminar poético. Hay muchos caminos en la vida; unos quieren llegar al premio Planeta, otros al Nobel y yo simplemente quiero escribir. La escritura, además, tiene un punto de soledad inevitable. Lo que venga luego será por añadidura".

Y el reconocimiento va llegando. Si Texturas cuenta con una distribución internacional a base del boca a oreja, algo parecido ha ocurrido con su obra poética

En 2005, por mediación de Bartolomé Ferrando, uno de los referentes de la performance en España, fue invitada a participar en el prestigioso Festival de poesía Voix de la Méditerranée, de Lodève (Francia); y en 2006, a los encuentros poéticos (Rencontres poétiques) de Frontignan (Francia). Paralelamente, mantiene una intensa actividad como rapsoda (ha colaborado en un par de CDs de poesía gallega) y continúad trabajando en la difusión de la escritura creativa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de junio de 2007