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Nadie quiere bailar con el Sinn Fein

Tanto el Fianna Fáil como el Fine Gael han repetido durante la campaña que no pactarán con el Sinn Fein, brazo político del ya inactivo IRA (Ejército Republicano Irlandés). ¿Por qué? "Porque han asesinado a mucha gente. ¿Hace falta una razón más clara que eso? Además, son un partido marxista con un programa económico que nosotros no podemos aceptar", explica Dermot Ahern, ministro de Exteriores del Gobierno saliente y potencial futuro líder del Fianna Fáil.

En términos muy parecidos se expresa Richard Bruton, número dos del Fine Gael. "Hasta hace muy poco tiempo tenían su propio ejército, en paralelo al ejército de la gente normal y corriente. Necesitan un periodo de tiempo para demostrar que son capaces de adaptarse al sistema democrático. Tienen que demostrar que son capaces de aceptar el sistema político", declaró Bruton a este diario.

Aunque los dos grandes partidos irlandeses han apoyado la incorporación del Sinn Fein a la vida política en Irlanda del Norte, reniegan de él cuando se trata de la República. Aunque no lo admiten en público, consideran el Gobierno autónomo del Ulster como la administración municipal de una ciudad grande y no reconocen en él a una verdadera fuerza democrática porque no hay un gobierno y una oposición, sino una administración en la que por ley están representados todos los grandes partidos.

A Gerry Adams, líder del Sinn Fein, eso le parece "hipócrita" y está convencido de que, tras las elecciones, al Sinn Fein le tratarán de otra forma porque será clave para formar Gobierno.

Dermot Ahern no niega que podrían aprovechar sus votos para investir de nuevo a Bertie Ahern como taoiseach (primer ministro). "No vamos a formar gobierno ni a pactar nada ni en público ni en secreto con el Sinn Fein, pero si nos votan no podemos impedirlo", reconoce con cierto cinismo.

El Sinn Fein se presenta a las elecciones de la República de Irlanda con una plataforma política algo más moderada de lo usual, sin sus habituales propuestas de aumento de impuestos.

En las elecciones de 1997, el Sinn Fein obtuvo un diputado, en las de 2002 consiguió cinco y en éstas podría alcanzar 10, según algunos pronósticos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de mayo de 2007