Los inmigrantes presentan peor salud emocional que los vascos

Los inmigrantes que recalan en el País Vasco presentan una buena salud física, pero peor estado emocional que los ciudadanos autóctonos. Al menos, eso es lo que ellos perciben. Ello se debe principalmente a que soportan unas condiciones de vida más difíciles, sobre todo, las mujeres, según un estudio de la Universidad del País Vasco (UPV) y del Observatorio Vasco de Inmigración-Ikuspegi, dependiente del Gobierno.

El director de Inmigración del Ejecutivo, Roberto Marro, presentó ayer los resultados preliminares de la primera Encuesta vasca de Inmigración y Salud. Este sondeo se realizó entre 2006 y 2007 mediante 2.100 entrevistas a pie de calle a inmigrantes africanos y latinoamericanos. Para una segunda fase del estudio ha quedado pendiente la población inmigrante del resto de países y continentes. Entre las primeras conclusiones, el trabajo determina que la población inmigrante que se asienta en Euskadi es joven y sana, con un índice de salud similar al de la población vasca o incluso superior. Así, describen su salud como "buena" el 87% de los encuestados frente a un 72,8% de los vascos.

En cambio, la situación se invierte al hablar de la salud emocional. Las mujeres se llevan la peor parte, en especial las que se encuentran en la franja de edad de entre 35 y 44 años. Las condiciones de vida, las tensiones crónicas y diarias, la sobrecarga laboral que soportan y la angustia que sufren por estar lejos de su familia y de sus hijos suelen ser las causas de mayor ansiedad y de otro tipo de dolencias emocionales. Más en concreto, las mujeres del África subsahariana y de Bolivia son las que peor se encuentran.

Deterioro rápido

Otro factor que se ha observado en países como Estados Unidos y Reino Unido es que los inmigrantes suelen llegar con una buena salud, pero una vez que se han establecido, se deteriora con mayor rapidez que la de con los nativos. Nekane Basabe, psicóloga de la UPV y una de las autoras del trabajo, explicó que ello se debe a las condiciones de exclusión social que viven muchos inmigrantes.

Por su parte, Xabier Elexpe, del Departamento de Sanidad, aseguró que la población inmigrante no es portadora de nuevas enfermedades y recalcó que resulta "prácticamente imposible" debido a que cualquier enfermedad que sea normal en su país de origen, en Euskadi deja de serlo porque las causas que provocan esa patología no existen.

Sobre la aparición de varios casos de escarlatina entre niños asociados a la población inmigrante, insistió en que no se ha demostrado que sean ellos los que han contagiado la enfermedad. Elexpe anunció que Sanidad ha solicitado una red de traductores que den servicio a los médicos en los centros de atención primaria y urgencias para atender a los inmigrantes que no conocen el idioma.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 22 de mayo de 2007.