España teme que las acciones sin control de EE UU en Afganistán lleven a la 'iraquización'

Italia envía a la zona española 145 soldados, helicópteros de combate, blindados y acorazados

El Gobierno español está cada vez más preocupado por la seguridad en Afganistán y teme que las operaciones que EE UU desarrolla al margen de la OTAN, y que han causado casi un centenar de víctimas civiles en las últimas semanas, desencadenen en una espiral de violencia incontrolable similar a la que padece Irak. Ayer, el ministro de Defensa italiano, Arturo Parisi, anunció el envío de cinco helicópteros de combate Mangusta, ocho vehículos de combate de Infantería Dardo y 10 blindados Lince para mejorar la seguridad de sus tropas en la zona que comparten con las españolas.

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El ministro de Defensa, José Antonio Alonso, expuso el lunes en Bruselas su inquietud por el aumento de las víctimas civiles causadas por las fuerzas occidentales en Afganistán, que calificó de "intolerable". No se trata sólo de una preocupación moral. Es consciente del riesgo de que este tipo de acciones provoquen la hostilidad de la población hacia las tropas de la OTAN.

El 8 de mayo, al menos 21 civiles murieron en bombardeos aliados en Sangin, en el sur del país, y a finales de abril más de 50 civiles perdieron la vida en ataques aéreos en el distrito de Shindand, al oeste, donde están las tropas italianas y españolas.

En realidad, ninguno de estos ataques son imputables a la ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad), la misión de apoyo al Gobierno afgano encomendada a la OTAN, en la que participa España.

Los dos fueron emprendidos por La Coalición, como se denomina a los países que participan con EE UU en la Operación Libertad Duradera, de lucha contra el terrorismo. Aunque ambas operaciones tienen ahora el mismo jefe, el general estadounidense Dan McNeill, la ISAF ha reconocido fallos de "coordinación" y no siempre es informada de lo que hacen las fuerzas especiales de EE UU y sus aliados.

Alonso reclamó el pasado lunes un mayor control de estas últimas acciones, teniendo en cuenta que se desarrollan en el mismo escenario donde las tropas de la OTAN trabajan en la reconstrucción y que los afganos no distinguen a unos de otros. "Naciones Unidas no sólo tiene que legitimar en origen una operación, sino que debe hacer un control sistemático de su evolución y de la información que se da a los países participantes", alegó.

Alonso insiste en que el contingente español en Afganistán cuenta con efectivos y medios suficientes. En cambio, su homólogo italiano, Arturo Parisi, anunció ayer en el Senado de su país el envío de cinco helicópteros de combate Mangusta, ocho vehículos de combate de Infantería Dardo -con un cañón de 25 milímetros, dos ametralladoras de 7,62 y misiles antitanque Tow- y 10 blindados Lince. Además, se enviarán 145 soldados para "desplegar y utilizar estos medios".

Parisi explicó que este refuerzo, con un coste de 25,9 millones de euros, "permitirá mejorar la capacidad de exploración, la movilidad y la protección; es decir, la seguridad activa y pasiva de las tropas", informa Efe.

Italia cuenta ya con 1.275 militares en Afganistán, la mayoría en Herat, donde está el grueso de los 690 españoles. Estos últimos cuentan con vehículos Vamtac (similares a los Lince) y BMR, pero no con Pizarro (vehículo de cadenas equivalente al Dardo).

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0015, 15 de mayo de 2007.

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