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Tribuna:COYUNTURA INTERNACIONAL

Sorprende Alemania

Hace casi un año se instaló un cierto pesimismo sobre la continuidad y/o intensidad del proceso de reactivación que se había iniciado en Europa de forma generalizada en la parte final de 2005, con la recuperación de la inversión empresarial como principal catalizador. Particularmente en Alemania, donde las subidas de tipos de interés del BCE y la reforma fiscal que se acometería en el país a principios de 2007 eran esgrimidos como potenciales factores adversos para consolidar dicha reactivación. Esta percepción adversa fue la nota predominante de las previsiones del consenso de mercado durante la parte final de 2006. En este diagnóstico, el incremento previsto del IVA de tres puntos provocaría una contracción del consumo privado y una ralentización significativa de la inversión, además de un repunte de la inflación.

Alemania podría recuperar el papel de locomotora, olvidado hace años, y seguir garantizando un escenario de crecimiento en la eurozona

Sin embargo, el paso del tiempo se ha encargado de confirmar que la recuperación alemana goza de solidez. A lo largo de 2007 los indicadores de confianza siguen mejorando globalmente y los de actividad muestran que se mantiene un ritmo pujante con el empleo creciendo ya a tasas del 1,6% interanual. Ello, incluso cuando el BCE mantiene vivo su proceso de elevación del tipo de intervención del euro, que alcanzará con bastante probabilidad en junio la referencia del 4% y, además, el euro se ha apreciado de forma generalizada en todo este periodo (un 2% en términos globales frente al conjunto de divisas relevantes). Incluso, por otra parte, el impacto de la reforma fiscal sobre la inflación alemana, que en marzo ha vuelto a caer por debajo del 2%, ha sido reducido.

La expansión de la economía europea sigue, por tanto, su curso y, aunque no exenta de algún riesgo, parece conservar fuelle. Tanto más si, tras el participativo proceso electoral, acaba por incorporarse con más alegría Francia, que, en los últimos trimestres, ha definido la sorpresa europea más negativa en términos de impulso económico. Alemania podría recuperar ese papel de locomotora, olvidado ya hace tantos años, y seguir garantizando un escenario de crecimiento en o por encima del potencial en la eurozona. Ya era hora de que comenzasen a aparecer otros países que tomaran el relevo o, mejor aún, que compartiesen el protagonismo con otros que, como España, han exhibido su mejor cara en los últimos años.

Pablo Guijarro y Daniel Manzano son profesores de la Escuela de Finanzas Aplicadas (Grupo Analistas).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de mayo de 2007