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Reportaje:

Amor claustrofóbico

Martial Fougeron debuta con 'Mi hijo', filme que ganó la Concha de Oro en San Sebastián

Una madre obsesiva y violenta con su hijo. Un padre, cobarde, absorbido por su trabajo y sus libros, que mira hacia otro lado. Una hermana que intenta, sin conseguirlo, arropar y defender a su hermano. Una abuela, la única con fuerza para respaldar a su nieto y que se convierte en el apoyo del niño. Hay muchos silencios y mucha violencia psicológico en Mi hijo, primer largometraje del dramaturgo francés Martial Fougeron que logró ex aequo con la película iraní Half moon la Concha de Oro en el último Festival de Cine de San Sebastián. Es un duro retrato de la obsesión de una mujer por su hijo preadolescente y las consecuencias nefastas que la situación desata, interpretada magistralmente por Nathalie Baye, por la que consiguió la Concha de Plata a la mejor actriz. Un amor incontrolado y destructor. Fougeron es un hombre grandote y sencillo. Aclara, nada más comenzar la entrevista en París, que la narración de Mi hijo no es autobiográfica. Alivio entre los periodistas presentes. ¿Y de dónde nace esta historia tan dramática? "Tuve una madre siempre muy presente, muy posesiva. Éramos todos chicos. No he querido hacer un psicoanálisis gratuito, pero es verdad que en las relaciones madre-hijo se establece una especie de fascinación en ambos sentidos. De siempre me ha interesado esa figura de madre posesiva que la mía no franqueó nunca, en la que se sobrepasan los límites y la relación constructiva degenera en una destrucción total". La confesión de Fougeron ha sido sincera y relajada. Algo hervía en su interior, pero no fue hasta 1985 cuando empezó a escribir el guión de Mi hijo después de ver por televisión un documental sobre la historia real de un chico de 13 años, maltratado físicamente por su madre, que una tarde, al llegar de la escuela y tras una fuerte discusión por unas notas no especialmente brillantes, la mató de 17 cuchilladas. Estaba pelando una manzana cuando descargó contra su madre todo el odio acumulado durante años. "Mi hijo fue en principio una película sobre un matricidio, aunque luego cambiamos la violencia física por la psicológica". Que no es menos dolorosa. Y Fougeron lo sabe. Como sabe también y así lo reconoce en público que la película no deja indiferente a nadie. "Me he sentido muy sorprendido por la reacción del público. Unos se han sentido realmente chocados por la película y otros, especialmente muchas mujeres, han tenido una reacción violenta con ella". Sin embargo, Fougeron se muestra convencido de que Mi hijo es toda una historia de amor. "Tengo la impresión de haber hecho una historia de amor, aunque sea torpe y destructor. El motor de esa mujer es el amor", aclara el realizador, consciente, sin embargo, de que el público está más subyugado por el choque de violencia que por el amor.

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Claustrofóbico y cerrado es el ambiente en el que Fougeron encierra a la madre con el hijo. La interpretación magistral de Nathalie Baye consigue un efecto demoledor, conduciendo sin pudor al espectador hacia una angustia vital, la misma que vive el pequeño. "Nathalie Baye ha sido fundamental en el proyecto. Me sorprendió mucho que desde el primer momento dijera que sí al proyecto. No es una película fácil y hemos tenido muchas dificultades para sacarla adelante, para encontrar la financiación. Nathalie ha luchado como nadie por el filme, se ha reunido con mucha gente y particularmente con las televisiones para que saliera adelante el proyecto. Ella sí que ha sido el mejor premio de la película", finaliza Fougeron.Fougeron: "Creo haber hecho una historia de amor, aunque sea torpe y destructor"

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de mayo de 2007