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Fomento prepara la adaptación de la red ferroviaria al ancho internacional

El estudio previo estará listo en otoño, y las obras se prolongarán hasta más allá de 2020

Una España un poco menos different. Un siglo y medio después de que se decidiese que el ancho de vía español fuese distinto al francés, el Ministerio de Fomento elabora un estudio para abordar la transformación de la red convencional de ferrocarril y adaptarla al ancho internacional que ya tiene el AVE. El trabajo se prevé titánico por complejo, largo y caro, pero Fomento considera imprescindible acometerlo para asegurar la interconexión con la red europea. El estudio estará listo previsiblemente en otoño, y las obras necesarias se prolongarán hasta más allá de 2020.

La red de alta velocidad ya se construyó desde el principio con el estándar internacional, de modo que los trenes convencionales que usan esas vías deben pasar por un cambiador. Hay en 12 puntos de España (véase gráfico). En Plasencia de Jalón (Zaragoza), Zaragoza-Delicias, Roda de Bará (Tarragona) y Antequera (Málaga) disponen de tecnología dual (CAF y Talgo), mientras que el resto sólo una de ellas. Además, en Roda y Antequera tienen doble plataforma.

El cambio de la distancia entre las ruedas se puede realizar con la tecnología CAF a unos 15 kilómetros por hora en dos minutos, o con el de Talgo con una parada de unos 15 minutos. Pero los convoyes de mercancías deben cambiar el eje entero del tren en las fronteras, de modo que, en función de su longitud y el tipo de vagones, la operación se demora "bastantes horas", según informa un portavoz de Adif.

Desde que la ley de 1855 consagrase los seis pies castellanos (1,67 metros) como el ancho de vía que se debía instalar en España (con algunas excepciones, como la actual red de vía estrecha de FEVE, de un metro), ha habido alguna intentona de cambiarlo al que hoy es el ancho internacional, de 1,44 metros.

Alfonso XIII trató de impulsar a principios del siglo XX el cambio de ancho, consciente de la desventaja competitiva que implicaban los necesarios transbordos de los productos españoles en la frontera, pero se topó con la oposición de las empresas ferroviarias. La decisión de imponer en España el ancho de 1,67 metros se debió a dudosas consideraciones técnicas y otras políticas, y no a la presión de los militares. La leyenda de que con el diferente ancho se trataba de impedir una invasión francesa se topa con la evidencia de que es mucho más fácil estrechar una vía que tener que ampliar la plataforma. De hecho, en la Segunda Guerra Mundial los alemanes cambiaron el ancho de vía en 28.700 kilómetros en Rusia.

Según Fomento (que sostiene que es la primera vez que un Gobierno democrático tiene la firme voluntad política de cambiar la red), el estudio para abordar el cambio de ancho está bastante avanzado y se prevé que esté concluido en el próximo otoño. En todo caso, las obras necesarias para cambiar la red española se prolongarán hasta más allá de 2020, como fija el Plan de Infraestructuras.

Ese documento, elaborado en 2005, ya contemplaba, dentro de las directrices para las políticas sectoriales, la "definición de una estrategia precisa de cambio de ancho de vía en la red convencional, coherente con el desarrollo de la red ferroviaria y con el objetivo de asegurar la interoperabilidad con la red europea". Lógicamente, los trabajos de adaptación de la red española comenzarán en las zonas más próximas a las fronteras con Francia (Portugal tiene el mismo modelo que España, el ancho ibérico). Así se facilitará que se pueda incrementar el transporte de mercancías con el resto de países europeos en tren.

El tráfico ferroviario internacional de mercancías fue en 2005 de 2,1 millones de toneladas, frente a 62,4 millones de toneladas transportadas por carretera. Uno de los enlaces que Fomento considera prioritario es entre Port Bou y Algeciras.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 30 de abril de 2007