El Gobierno y el PSC restan valor a los reproches de Maragall a Zapatero

El Gobierno encajó ayer las críticas al proceso de negociación del Estatuto catalán vertidas por el ex presidente de la Generalitat Pasqual Maragall, reafirmando la voluntad de aplicarlo. La vicepresidenta del Gobierno, Teresa Fernández de la Vega, aseguró que el Gobierno respeta la opinión personal de Maragall, pero destacó que el Estatuto "es bueno para los ciudadanos catalanes y para España" y el Ejecutivo "trabaja para desarrollarlo".

A través de dos entrevistas, Maragall ha afirmado en los últimos días que, visto el resultado final, "no valía la pena" el enorme esfuerzo político desplegado en la reforma estatutaria. Y ha explicado que en el momento álgido del proceso se sintió "traicionado" por el presidente José Luís Rodríguez Zapatero, de quien dice que, ante las dificultades surgidas, se echó atrás en la aplicación del proyecto histórico de la España plural.

Estas opiniones fueron minimizadas ayer por los dirigentes socialistas que se refirieron a ellas. El consejero de Economía, Antoni Castells, pidió "comprensión" para el sentimiento "agridulce" que expresa Maragall porque en el proceso del Estatuto "fue muy injustamente tratado". Otro consejero socialista, Joaquim Nadal, evitó explayarse sobre el asunto pero apuntó que el desarrollo del Estatuto "apunta en una dirección diferente de lo que dice Maragall".

La portavoz de ERC, Marina Llansana, lamentó que Maragall "no hubiera dicho lo mismo cuando tenía responsabilidades de gobierno". La posición más crítica la expresó, no obstante, el secretario general de Iniciativa Verds, Jordi Guillot, quien calificó las opiniones como "muy desafortunadas" e "inconvenientes" y "no ayudan nada" a la izquierda en plena precampaña electoral.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 27 de abril de 2007.

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