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Cuando el candado vale más que la propia bici

Dos estudiantes francesas que disfrutan de una beca Erasmus en Valencia tiritan en un portal de la avenida de Suecia en la madrugada de un domingo. No pasan la noche a la luna de Valencia; esperan a la oportunidad de compra del mayor y más barato supermercado de bicicletas; el rastro de Mestalla.

Los comercios coinciden en señalar a los universitarios como el mayor grupo de ciclistas; eso sí a bajo precio. Por un precio cercano a 50 euros cualquiera puede adquirir una bici cuyo origen no queda claro. Las tiendas aseguran que son robadas, para los vendedores "simplemente extraviadas". Juan Cebrián, propietario de la tienda Bizi Wizi, cerca del estadio del Valencia, apuesta por un registro de bicletas. "A lo mejor hay que pagar algún impuesto, pero es la única manera de garantizar una compra-venta legal", aconseja. José Díez, dueño del comercio Orange Bikes, apuesta por los sistemas de seguridad. "Por 30 euros tienes un antirrobo".

No opinan lo mismo desde Valencia en Bici: "La policía no vigila". Según algunos usuarios, basta con una barra para romper muchos de los seguros. "Ya puedes poner una columna de hormigón que si quieres la haces saltar", asegura Cebrián que lamenta la impunidad de la que disfrutan los amigos de las bicis ajenas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de abril de 2007