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MIRADOR

Día de la Tierra

¿Exagera Al Gore cuando dice que el cambio climático es "la mayor amenaza a la que se ha enfrentado jamás la civilización"? Los últimos informes internacionales, como el del Panel Intergubernamental del Cambio Climático de la ONU, le dan la razón. Y este fin de semana, en los actos convocados con motivos del Día de la Tierra, miles de ciudadanos se movilizarán en todo el mundo para dejar claro no sólo que reclaman medidas urgentes, sino que ellos mismos están dispuestos a poner lo que haga falta de su parte para proteger nuestro entorno.

La comunidad científica ya no tiene dudas de que el calentamiento global puede desencadenar en este siglo inundaciones, extinción de especies, migraciones masivas y crisis alimentarias. El fenómeno no es todavía irreversible, a condición de que la comunidad internacional actúe con rapidez y decisión. El protocolo de Kioto ha sido un primer paso, pero de ningún modo suficiente, para frenar las emisiones de CO2 que están alterando el clima. Será necesario un acuerdo más ambicioso y que implique a potencias como EE UU y China.

La responsabilidad de frenar el cambio climático recae en buena parte en los gobiernos, obligados a alcanzar compromisos, y en las industrias, que tendrán que hacer esfuerzos económicos y de innovación para minimizar su impacto sin detener a la vez la economía. Pero los ciudadanos también quieren ser protagonistas. La preocupación por el medio ambiente irrumpe como una prioridad para la sociedad. A esta demanda social responde desde hoy este periódico con el suplemento mensual Tierra. La ecología ya no es cosa sólo de los ecologistas. Está siendo ya el debate crucial del siglo XXI.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de abril de 2007