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Los ataques talibanes en Afganistán mataron a 700 civiles en 2006

Human Rights Watch considera como "crímenes de guerra" las acciones de la insurgencia

El incremento de la violencia de la insurgencia en Afganistán provocó el año pasado la muerte de casi 700 civiles, según el informe publicado ayer por Human Rights Watch. La organización de defensa de los derechos humanos acusa a los talibanes y a otros grupos rebeldes de cometer crímenes de guerra con sus ataques contra civiles. Los atentados suicidas en el país centroasiático contra objetivos militares acaban matando a unos ocho civiles por cada soldado muerto. Según el informe, 2006 fue el año más sangriento para los civiles en Afganistán desde 2001.

"Cada vez cometen más crímenes de guerra, a menudo, con civiles como objetivo directo. Incluso cuando tienen un objetivo militar, los ataques de los insurgentes suelen ser tan indiscriminados que las principales víctimas terminan siendo civiles", explicó en un comunicado Joanne Mariner, directora de terrorismo y contraterrorismo de Human Rights Watch (HRW).

El informe destaca que 2006 fue el año más sangriento para los civiles en Afganistán desde el derrocamiento del régimen talibán por una coalición internacional liderada por EE UU, en 2001. Al menos 669 personas murieron en unos 350 ataques armados. A éstos se suman los 52 civiles muertos en los dos primeros meses de 2007. HRW revela un incremento de la violencia fuera de las sureñas provincias de Helmand y Kandahar, feudo tradicional de los talibanes.

Según la organización humanitaria, la insurgencia ha atacado de forma creciente a determinados grupos de civiles, entre ellos médicos, periodistas, líderes religiosos y empleados gubernamentales, a los que habitualmente acusa de espías y colaboradores con las tropas ocupantes. La violencia contra las escuelas, especialmente femeninas, se multiplicó con respecto a 2005. Los talibanes consideran estos centros contrarios a la ley islámica y en las zonas rurales son vistas como símbolos del Gobierno. La violencia ha obligado a miles de estudiantes a dejar de asistir a clase.

"Muchos afganos están sufriendo para sobrevivir; el incremento de los ataques contra los funcionarios y los trabajadores de las organizaciones humanitarias está haciendo que las cosas estén cada vez peor", dijo Mariner.

En 2006 se registraron 136 atentados suicidas en Afganistán, seis veces más que en 2005. La mayoría iban destinados contra objetivos militares y unos 20 expresamente contra civiles. Sin embargo, en cada atentado suicida contra las fuerzas de la coalición mueren una media de ocho civiles por cada soldado. El informe, titulado El coste humano, describe cómo en los ataques contra militares los talibanes suelen elegir áreas muy pobladas, algo que no les aporta ninguna ventaja táctica y causa graves daños a la población local.

Estas acciones violentas han provocado que las fuerzas internacionales y las gubernamentales afganas hayan disparado por error a muchos civiles afganos temiendo que se tratara de atacantes suicidas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de abril de 2007