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CARTAS AL DIRECTOR

Irán nuclear

Irán ha anunciado que ya puede enriquecer uranio a nivel industrial. Desde luego, es una mala noticia. Los expertos ya han advertido del riesgo de un Irán nuclear en la zona del mundo indudablemente más conflictiva, y no es para menos: se desataría una carrera armamentística sin precedentes en la zona, que hará palidecer la ya existente en el centro de Asia, con Rusia, Pakistán, la India y China, nuclearizadas también.

Aunque el régimen de los ayatolás aún no pueda disponer de la preciada arma, la mera sensación de que se prepara para su obtención nos debería preocupar más. Haciendo un cálculo de posibilidades, y descartada una acción de la ONU por el probable bloqueo de Francia, China y Rusia, Ahmadineyad está jugando con la frágil posición de EE UU en la zona, con sendas guerras que está librando a la vez y que no parece estar ganando, pero no debería escapar a nadie que EE UU -como sus aliados, especialmente Israel- no vacilará en golpear a Irán o incluso a Siria si los acontecimientos se precipitan, y el Reino Unido, cuya crisis de los rehenes es un auténtico casus belli, siguen vigilantes y prestos al golpe.

EE UU ha aprendido que invadir un país no es la mejor solución para estabilizarlo y democratizarlo, pero tiene aún el recuerdo de los bombardeos de la OTAN a la ex Yugoslavia, donde cambiaron la configuración del país sin el desembarco de un solo marine y, aunque de una legalidad internacional bastante dudosa, con un notable éxito militar. Los chiíes deben saber que están jugando con fuego, y probablemente se acabarán quemando. Sólo es cuestión de tiempo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de abril de 2007