Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Fluxus o el depurativo del arte

Sevilla reúne tres décadas del movimiento internacional contra el convencionalismo

"Un movimiento del que se habla mucho en España, pero se conoce poco", dice José Lebrero, director del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC), para referirse a Fluxus. Acabar con el desconocimiento que rodea al movimiento que creó George Maciunas en 1962 y que reunió a más de medio centenar de artistas plásticos, músicos, poetas y performers bajo consignas cercanas al dadaísmo, es lo que pretende la exposición Fluxus, una larga historia con muchos nudos. Alemania 1962-1994.

La muestra, organizada por el Instituto de Relaciones Culturales con el Exterior de Stuttgart (Alemania), lleva una década itinerando por el mundo y en España sólo podrá verse en Sevilla. El CAAC, ubicado en el monasterio de La Cartuja, acoge desde ayer más de 200 obras de 28 artistas como Joseph Beuys, John Cage, Robert Filliou, Nan June Paik, Geoffrey Hendricks y Wolf Vostell.

"En España sólo se conoce el trabajo de Fluxus por una exposición que realizó la Fundación Tàpies de Barcelona en los noventa, a través del Museo Vostell en Malpartida (Cáceres) y gracias a la presencia de algunas piezas en anteriores muestras en el CAAC", explica José Lebrero, para quien este movimiento "alternativo y radical es heredero del dadaísmo y el surrealismo". "Está formado por grandes intelectuales que se afanan en buscar la parte irracional, no convencional, de la creación artística. No existió como un equipo fijo, sino más bien como una banda de amigos que se reunían para proyectos concretos en Estados Unidos, Alemania, Japón, Francia, Holanda, Suecia o Dinamarca. Como indica su nombre, Fluxus -flujo en latín- era un continuo dejar correr en libertad ideas y obras", aclara Lebrero.

El director del CAAC está interesado en mostrar las influencias de Fluxus en España, su equivalente aquí es el Grupo Zaj, creado por Ramón Barce, Juan Hidalgo, Walter Marchetti y Esther Ferrer en Madrid en 1964.

"Fluxus purga el mundo de la locura burguesa, de la cultura intelectual, profesional y comercializada. Purga el mundo del arte muerto, de imitación, del arte artificial...", escribió George Maciunas para explicar el objetivo de Fluxus, lo que en principio ideó como una revista de arte y que nació en la ciudad alemana de Wiesbaden con el festival Festum Fluxorum y con una serie de conciertos en Nueva York bajo el título Fluxus Festival Internacional de Música Novísima; en estos happenings, los intérpretes, como Maciunas, Benjamin Patterson o Vostell, acababan rompiendo los instrumentos ante un asombrado público, costumbre que heredaron algunos músicos como The Who.

La ironía y el humor planean sobre todas las creaciones que los comisarios René Block y Gabriele Knapstein han seleccionado entre las piezas que se conservan en museos y colecciones alemanas. Buena muestra de ello es la obra del alemán Dieter Roth Liebre de excremento de conejo, que es, efectivamente, lo que su título describe, una escultura de un conejo de Pascua realizada con heces del animal. O el Museo de Ben, una maleta en la que Ben Vautier crea un museo portátil y además de los objetos incluye su descripción en francés: "Una pelota de pimpón que contiene a Dios que está por todas partes / Un espejo o su retrato perfecto / Mi orina...".

La exposición, con grabaciones de sus primeras performances que recogen lo que ocurría en escena y los gestos incrédulos del público, incluye ocho horas de grabaciones musicales, además de documentos y carteles del grupo.

Una de las piezas más curiosas de la muestra, que podrá verse en el CAAC hasta el 1 de julio y después viajará a varias ciudades de India, es del artista coreano Nam June Paik, el precursor del videoarte, quien actualmente muestra una antológica en la Fundación Telefónica de Madrid. Paik firma Cartel Fluxus island para la revista 'Docollage 4', una obra de 1963 que es el mapa de una supuesta isla en la que iban a vivir los artistas y en la que se localizan sitios como: "El templo de las religiones unidas, el río sin retorno, el centro de los homosexuales que luchan por la igualdad, o el sitio de los prostitutos para señoras". Lebrero explica que este mapa es significativo porque Yoko Ono -quien también trabajó en Fluxus pero no tiene obra en esta muestra- y John Lennon estaban buscando una isla para comprarla y hacer realidad el sueño, algo que lamentablemente se frustró.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de abril de 2007