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El nuevo 'Diccionari' del Institut d'Estudis Catalans fija y amplía la lengua normativa

La obra, que coincide con el centenario de la institución, se pone a la venta el jueves a 67 euros

Este jueves se pondrá a la venta, a un precio de 67 euros y con una tirada inicial de 30.000 ejemplares, la segunda edición del Diccionari de la llengua catalana del Institut d'Estudis Catalans (IEC). La primera edición se publicó en 1995 y, por tanto, necesitaba ser revisada a fondo. Así, la nueva versión contiene 69.988 artículos, 2.422 más que la edición original. La publicación del diccionario, adjudicada mediante concurso público a un consorcio editorial formado por Enciclopèdia Catalana y Edicions 62, es una de las iniciativas más destacadas de la celebración del centenario del IEC.

La aparición de una obra de estas características supone también el resurgimiento de una polémica viejísima sobre la distancia entre el catalán que se usa en la calle y el catalán normativo amparado por las instituciones académicas; este debate supera en el tiempo los desacuerdos por definiciones concretas. Aunque se ha buscado el equilibrio, el presidente de la sección filológica del Instituto, Joan Martí, subrayó que se trata de "un diccionario normativo, no descriptivo" antes de anunciar que pueden echarse de menos "las formas de uso habituales".

El presidente del IEC, Salvador Giner, destacó también el carácter académico de la instutición que ha elaborado la obra. "La edición, el estudio, el análisis científico y normativo de la lengua catalana es una labor capital y fundamental del instituto como academia de la cultura y la lengua catalanas". No obstante, pese a eludir la profusión de argot, figuran verbos tan coloquiales como morrejar con la acepción de 'besar (algú) a la boca perllongadament'.

Martí señaló que uno de los criterios seguidos en la elaboración del diccionario ha sido el de respetar la diversidad de la lengua para que sea útil a "todos los catalanohablantes, sean del territorio que sean". De ahí que se haya incluido valencianismos como dihuit ('dieciocho') y palabras andorranas, como pitavola ('mariposa'). Esta decisión no es extraña si se atiende a una de las acepciones de català, que lo define como 'natural dels Països Catalans'.

Para llegar a este resultado, guiado por las pautas que marcó Pompeu Fabra, ha sido necesaria una ardua labor de selección. Por ejemplo, se han incorporado al diccionario 488 artículos nuevos de palabras de uso corriente, aunque el número de candidatas estudiadas ascendía a 1.802. La elección de tecnicismos y términos de especialidades diversas, que también crecen, ha sido revisada por 117 expertos. En este campo también ha colaborado el centro de terminología Termcat.

Si unas entradas llegan, otras se van por desuso como 'diiambe', 'mosquea' (mezquita) y 'trialsín'. En su mayoría son tecnicismos ya obsoletos. Además, se ha modificado la grafia de ciertos términos o locuciones, algunos habituales: 'alter ego' debe escribirse ahora 'àlter ego', 'equívoc' pierde el acento; y un 'zimbabwès' se convierte en un 'zimbabuès', entre otras variaciones. El IEC no ha querido sobrepasarse con las palabrotas y se ha ceñido a las de un uso más extendido, como 'cabró', que además de aludir al boc (macho cabrío) también se refiere ya a "la persona que fa males jugades". No se acepta, en cambio, 'cabrejar'.

Los números del nuevo canon lingüístico

- La segunda edición contiene 69.988 artículos, 2.422 más que la primera, y 132.460 acepciones frente a las 120.000 originales. También aumenta el número de ejemplos, que pasa de 40.000 a 50.234.

- De la edición original se vendieron 144.738 ejemplares, 10.121 de la versión manual y 18.000 en CD-ROM.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de marzo de 2007

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