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Londres impulsa la paz en el Ulster con 53.000 millones de euros en cuatro años

Los fondos adicionales están condicionados a que unionistas y republicanos formen Gobierno

El Gobierno británico confirmó ayer que destinará 53.000 millones de euros adicionales al gasto público en Irlanda del Norte si católicos y protestantes se ponen de acuerdo para gobernar juntos y restablecer la autonomía el próximo lunes. La oferta fue recibida como "un modesto paso adelante" por los partidos del Ulster porque Londres, con la ayuda a última hora de Dublín, sólo ha incrementado en 1.650 millones de euros la cifra que ofreció en noviembre pasado. El nuevo paquete financiero significa elevar el gasto público desde los actuales 13.400 euros anuales por habitante a 21.400 euros.

El paquete financiero ha sido ya definido por algunos como "el dividendo de la paz"

Para hacerse una idea de la magnitud que suponen estas cifras, oficializadas ayer por el ministro del Tesoro y probable primer ministro británico el próximo verano, Gordon Brown, hay que tener en cuenta que en la actualidad el Estado británico se gasta unos 23.500 millones de euros al año en los servicios públicos norirlandeses y que ese gasto alcanzará los 36.750 millones anuales cuando se aplique el acuerdo. Un incremento del 56%.

Brown se había comprometido en noviembre a destinar a la paz en Irlanda del Norte un gasto público adicional de 74.000 millones de euros en los próximos 10 años, con el compromiso de que el gasto llegara a los 51.600 millones en los primeros cuatro años. Ayer, al reunirse conjuntamente con los líderes de los cuatro grandes partidos de la provincia, anunció un incremento de esa cantidad en 1.650 millones de euros, de los que 590 serán aportados por el Gobierno de Dublín para financiar la mejora de las carreteras que unen la provincia norteña con la República.

Sin embargo, el canciller del Exchequer (ministro del Tesoro) se resistió a conceder una de las principales demandas de los partidos norirlandeses: la reducción del impuesto de sociedades en el Ulster a un tipo básico del 12,5%, una de las claves -junto a las ayudas directas de la Unión Europea- que explican el milagro económico de Irlanda. Brown se limitó a encargar un informe sobre "qué políticas fiscales actuales y futuras podrían ayudar a un crecimiento sostenible de los negocios y las inversiones a largo plazo en Irlanda del Norte". El informe podría estar listo para el próximo otoño.

Londres afronta esa petición no sólo con el peligro de que se reduzcan a su costa las recaudaciones fiscales en la provincia -al menos a corto plazo-, sino a que el ejemplo acabe contagiando a los nacionalistas escoceses y que le genere problemas con la UE.

El paquete financiero ofrecido ayer, que algunos han definido ya como "el dividendo de la paz", es a juicio de Gordon Brown "una oportunidad histórica para ir hacia adelante". "Al hacer posible la reanudación del Ejecutivo dándole los recursos que necesita, el potencial para crear empleo y ayudar a llevar adelante algunos de los retos que afronta, podemos llevar este proceso hacia delante", insistió. Pero el ministro británico para Irlanda del Norte, Peter Hain, advirtió que ese dinero adicional sólo llegaría a la provincia si los partidos políticos se ponen de acuerdo para restablecer el Gobierno conjunto. Si no es así, Londres mantendrá los actuales niveles de gasto público, confirmó una portavoz del Tesoro.

El ministro irlandés de Finanzas, Brian Cowen, destacó que esta "inversión sin precedentes ha sido posible mediante la contribución conjunta de los Gobiernos irlandés y británico y beneficiará a todo el mundo en esta isla". Cowen explicó que el acuerdo permitirá construir una carretera de dos carriles entre Derry y Donegal, en la frontera entre ambos países al noroeste de Irlanda.

Una parte del dinero comprometido a 10 años se destinará a inversiones en capital por un total de casi 27.000 millones de euros "para impulsar el crecimiento económico y facilitar un gasto sustancial de capital en carreteras, sanidad, escuelas, educación y otras prioridades".

Entre las nuevas partidas aprobadas ayer por un total de 1.650 millones de euros, cerca de 600 millones se destinarán a financiar un aplazamiento del nuevo sistema de tarifas del agua, uno de los asuntos en el que todos los partidos estaban de acuerdo porque era ampliamente rechazado por la población. Casi 900 millones se añadirán al nuevo paquete de carreteras. También se anunció ayer como novedad un acuerdo con las grandes superficies comerciales de la provincia para incorporar al mercado laboral a 5.000 desempleados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de marzo de 2007