La UAB busca profesores en el extranjero para renovar su plantilla

La Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), que nació a finales de los años sesenta, afrontará en pocos años una profunda renovación. Muchos de los profesores fundadores se están jubilando o lo harán en pocos años al cumplir el tope de 70 años para seguir en activo. Para sustituirlos progresivamente, la UAB quiere valerse de profesores ajenos a la propia universidad. El objetivo es reclutar buena parte de estos nuevos profesores fuera de la UAB -en el resto de España y en el extranjero-, a través de campañas de prensa.

El equipo de dirección de la universidad, que encabeza el rector Lluís Ferrer, ha aprobado un plan que supone que los actuales profesores colaboradores y ayudantes no tendrán garantizada de hecho, que no de iure, una plaza fija.

En adelante, estos profesores jóvenes recién ingresados serán becarios-investigadores captados de diferentes países para hacer su tesis, según el rector, Lluís Ferrer. Estos nuevos profesores permanecerán hasta cuatro años ligados a la universidad mediante una beca-salario de 20.000 euros al año. "Buscamos atraer nuevos talentos al margen de los que ya tenemos dentro y aumentar la investigación", recalcó Ferrer.

1.200 peticiones

La UAB ya ha recibido 1.200 peticiones para cubrir 250 plazas de investigadores para realizar su tesis doctoral. El objetivo de la universidad es liberar de horas de clase a estos profesores para que se concentren en la investigación, según el rector.

Realizada la tesis, deberán abandonar la universidad, durante al menos dos años para volver a presentarse a las plazas que se convoquen de la categoría de profesor lector, con contratos hasta por cinco años. Estos mismos profesores y otros podrán optar luego, tras acreditarse en las pruebas, a convertirse en profesores titulares.

El plan tiene, sin embargo, un serio enemigo: los planes de la Generalitat de exigir el uso del catalán a los nuevos profesores. El rector de la UAB considera que frenaría la llegada de profesores del resto de España y del extranjero y defiende dar un plazo a los nuevos profesores para que se adapten al idioma.

La UAB la creó en 1968, en pleno franquismo, el ministro de Educación de la época, José Luis Villar Palasí. Muchos de los jóvenes profesores que se incorporaron a partir de ese año deberán jubilarse pronto por llegar a los 70 años o por haber elegido convertirse en profesores eméritos, con menos dedicación a la universidad. En los dos últimos años se han acogido al plan de convertirse en eméritos 60 profesores de la UAB, el 25% de los docentes en condiciones de hacerlo por tener más de 60 años.

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