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La Caixa destinará 60 millones de euros a combatir la pobreza infantil

"La fractura social es cada vez más profunda en España"; es decir, los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. La frase no es de un activista social ni de una ONG: es del presidente de La Caixa, Ricard Fornesa, que ayer presentó en Barcelona los planes de la entidad de ahorro para su obra social, 2.000 millones para los próximos cuatro años.

Fornesa afirmó que, frente a la "opulencia" de una sociedad cada vez más rica, al 10% de la población española "sólo le llegan las migajas". Y entre los colectivos más perjudicados, La Caixa ha puesto la diana en los niños, con un programa de ayudas para combatir la pobreza infantil dotado de 60 millones de euros en 2006. Más de 100.000 niños se beneficiarán de las ayudas, de los más de 260.000 que viven en condiciones de pobreza en las 10 principales ciudades de España.

32% más de presupuesto

La Caixa se ha colado entre las 10 primeras entidades del mundo por presupuesto de obra social, con 400 millones en 2006, el 32% más. El grueso de esa cifra -256 millones- va destinado a programas sociales, básicamente de lucha contra la pobreza y la exclusión social. El resto está dedicado a medio ambiente y ciencia (64 millones); programas culturales (54 millones), y programas educativos, con 26 millones.

La obra social de la primera caja española es de lo más variopinta. Va desde la creación de un banco de microcréditos -Microbank, que nace con un capital de 51 millones- a la construcción de viviendas de protección oficial de 50 metros cuadrados por un alquiler mensual de hasta 240 euros al mes. Frente al dividendo que pagan los bancos a sus accionistas, Fornesa definió estas actuaciones como el "dividendo social" de la caja, que el año pasado ganó 3.025 millones de euros, el mayor beneficio de su historia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de marzo de 2007