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Araújo: "No soy el símbolo del secuestro, sino de la libertad"

El nuevo ministro de Exteriores colombiano se estrenará con la visita de Bush a Bogotá

"No soy el símbolo del secuestro; soy el símbolo de la libertad". Lo dice Fernando Araújo, el ingeniero de 51 años que tomó posesión el miércoles como ministro de Relaciones Exteriores de Colombia, tras escapar recientemente de un cautiverio de seis años en manos de la guerrilla. En su opinión, esto le da fortaleza a su mensaje: "Me permite crear un escenario para que la comunidad internacional sea receptora del proceso que vive Colombia".

Araújo reemplaza a Maria Consuelo Araújo -no son familiares-, que tuvo que renunciar dos días después de que su hermano, el senador Fernando Aráujo, fuera encarcelado en medio del escándalo por los vínculos entre políticos y paramilitares que sacude desde hace meses a Colombia. Ayer, el padre de la ex ministra corrió igual suerte; fue arrestado acusado de secuestro.

El nombramiento de Aráujo fue un palo; apenas 49 días atrás había retornado a la libertad tras pasar seis años en poder de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Por ello sus entrevistas están salpicadas de preguntas que tienen que ver con su estado físico, su salud mental, su preparación para asumir un reto tan alto. De todo esto habló con la prensa extranjera, en el palacio de San Carlos, sede de la Cancillería. Contó que ha visitado al psiquiatra que diagnosticó que era un hombre de "gran fortaleza mental"; que duerme bien y sólo "de vez en cuando" tiene pesadillas con sus antiguos secuestradores.

Durante su cautiverio y gracias a la radio y a algunos textos de geografía e historia se mantuvo al día sobre la actualidad geopolítica. Pero al final reconoció con franqueza: "Naturalmente, esto no quiere decir que esté preparado para ser canciller". Por esto se rodea de buenos asesores, está dedicado a leer, planea perfeccionar su inglés y acelerar su acercamiento a los avances técnicos: "El Google ha sido una cosa tremendamente novedosa para mí".

Uno de sus primeros fogueos será el próximo fin de semana con la visita del presidente George Bush a Bogotá, en unos momentos en que el Congreso norteamericano, mayoritariamente demócrata, estudia el tratado de libre comercio y la ayuda financiera que brinda ese país a la lucha contra el narcotráfico. El último informe de la oficina de la ONU que analiza este tema, asegura que "Colombia va por buen camino", a pesar de que con menos hectáreas se produce la misma cantidad de droga.

Pero, desde Estados Unidos, se observa con recelo el escándalo de la para-política que tiene en prisión a ocho congresistas y al ex director del máximo organismo de espionaje, todos ellos partidarios de Uribe. El nuevo canciller no se arruga. Para él, lo que está ocurriendo es fruto de la política de seguridad del presidente Uribe. "Si existen dudas", dice, "son producto de que no hayamos sido capaces de explicar con detalle lo que sucede". Afirma que dará la cara para explicar que todos los congresistas procesados son acusados de delitos anteriores al primer Gobierno de Uribe.

Asume otra tarea como prioritaria: mostrar al mundo que la obligación de las FARC es liberar a todos los secuestrados que tiene en su poder sin exigir nada a cambio. Apoya los rescates militares: "No es posible renunciar al tema del uso legitimo de la fuerza", pero no descarta el acuerdo humanitario que permita la libertad de los secuestrados políticos.

Por otra parte, la Fiscalía dictó anoche una orden de captura contra Alvaro Araujo Noguera, padre de la ex ministra de Asuntos Exteriores de Colombia, María Consuelo Araujo [sin parentesco familiar con el ministro de Exteriores colombiano, Fernando Araújo], quien renunció a su cargo el pasado 19 de febrero tras la detención de su hermano, el senador Alvaro Araujo, por el escándalo de los vínculos de políticos con paramilitares.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de marzo de 2007