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Reportaje:

Benévolos, acomodados y sin ansias de poder

Una encuesta de la Generalitat indaga en la escala de valores de los catalanes, confirma algunos tópicos y desmiente otros

Benevolentes con los suyos, conformes con la realidad que les rodea, poco deseosos de poder y, sobre todo, alejados de los aventurismos. Este es el retrato de los catalanes y catalanas de 2007. Se trata de un perfil de trazo grueso y con todas las objeciones que uno le quiera oponer, pero al fin y al cabo, la fotografía que hacen de sí mismos los 3.000 encuestados en el último estudio del Centro de Estudios de Opinión (CEO) de la Generalitat.

Bajo el título Valores básicos, circunstancias vitales y orientaciones políticas, el estudio (disponible en www.idescat.net) se propone sistematizar cuáles son los valores que mueven a los catalanes de hoy en día. De momento, y por tratarse de una encuesta piloto, el universo se ha limitado a la provincia de Barcelona. Sin embargo, el director del CEO, Gabriel Colomé, cree que los resultados son extensibles al resto de Cataluña y avanza que, lejos de destapar grandes novedades, la encuesta "confirma muchos tópicos".

En línea con otros estudios internacionales sobre la misma materia, se preguntó a los ciudadanos qué importancia dan a 10 valores concretos: Seguridad, conformidad, tradición, benevolencia, universalismo, autodirección, vida estimulante, hedonismo, poder y consecución de objetivos. Al cruzar las respuestas con el recuerdo de voto en las últimas elecciones, el sentimiento de pertenencia (más catalán o más español) y la clase social, las cifras dan pie a todo tipo de conclusiones.

Puede decirse, por ejemplo, que los catalanes tienen como principal valor básico el universalismo, es decir, la comprensión, la tolerancia y la preocupación por el bienestar de todo el mundo y por la protección de la naturaleza, según la definición del CEO.

En segundo lugar, está el valor de la benevolencia, que es la preocupación por el bienestar de aquellos con los que una persona tiene un contacto directo, mientras que la seguridad es el tercer valor básico de los encuestados.

Los catalanes destacan, en cambio, por dar escasa importancia a aspectos como el ejercicio del poder, la consecución del éxito personal y tener una vida estimulante. Tampoco destacan por su necesidad de entregarse a los placeres hedonistas. El mantenimiento de la tradición es otro de los valores que van a la baja.

¿Significa esto que del prototipo de catalán emprenyat e inquieto se ha pasado al del ciudadano conformado? No necesariamente. Hombres y mujeres, ricos y pobres, no piensan igual, ni mucho menos.

Las mujeres, la gente mayor y los nacidos fuera de Cataluña son los que tienden más a los valores del universalismo y de la benevolencia, mientras que los hombres, los más jóvenes y los nacidos en Cataluña tienen más presentes valores relacionados con el poder y el éxito personal mediante la demostración de habilidades.

En este contexto, el sondeo analiza los seis partidos con representación en el Parlament y traza un retrato de su electorado. Derecha e izquierda, catalanismo y españolismo se rigen por diferentes escalas de valores. Aunque, en ocasiones, los extremos se tocan.

- CiU y PSC. Los votantes de CiU y el PSC comparten las mismas prioridades de valores, excepto en lo referente al poder, ligeramente más importante para los nacionalistas que para los socialistas.

- Independencia. La autodirección o voluntad de mantener la línea fijada por uno mismo es el valor que más destacan los electores de Iniciativa, Ciutadans y Esquerra Republicana.

- Seguridad. El Partido Popular, Convergència i Unió y Ciutadans son los partidos que congregan al electorado que más importancia da a este valor. Los votantes de Iniciativa son los menos preocupados por ello.

- Vida estimulante. Valor muy apreciado en algunos países anglosajones, no es un punto fuerte en los catalanes. Sólo los votantes de Iniciativa y Esquerra Republicana hacen de él una bandera. El electorado de estos partidos es también el que menos importancia da a preservar la tradición.

- Hedonismo. Colomé defiende que la sociedad catalana presenta unos tintes muy propios de entornos calvinistas. Una de las pruebas es que pocos admiten encontrar satisfacción en darse pequeños caprichos. Entre esta minoría hay muchos votantes de Iniciativa y Esquerra. En el lado opuesto, los electores de CiU y el PSC.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de marzo de 2007