El centrista Bayrou evita las grandes promesas en su programa

François Bayrou, el candidato centrista a la presidencia francesa, presentó ayer su programa económico, definido como "socialeconomía". El político que las encuestas sitúan como el tercer hombre de la campaña, con porcentajes de intención de voto en torno al 17%, por encima del ultraderechista Jean-Marie Le Pen, intenta no hacer grandes promesas, insiste en la necesidad de reducir la gigantesca deuda del Estado francés y se mueve en una estrecha franja que pretende ser equidistante del modelo protector de la socialista Ségolène Royal y el supuesto neoliberalismo del conservador Nicolas Sarkozy.

Muestra de este funambulismo es el desglose contable de su programa: 21.000 millones de gastos en promesas electorales por 21.000 millones de ahorro presupuestario. Si es elegido presidente, Bayrou piensa nombrar un primer ministro socialista que debería ser, dijo, "como un Delors joven", refiriéndose al que fuera presidente de la Comisión Europea Jacques Delors, un hombre que pasó de una juventud en los círculos democristianos de izquierdas a una madurez en el socialismo.

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El más europeísta

Bayrou, que preside la centrista Unión Democrática de Francia (UDF), el partido creado para servir de apoyo al presidente, Valéry Giscard d'Estaing, quiere para Francia "un modelo republicano que acepta la modernidad, conoce los retos de la mundialización y decide afrontarlos en el marco nacional y en el europeo". Es, en este sentido, el más europeísta de los candidatos al Elíseo.

Ayer, por ejemplo, no se privó de descalificar las criticas que tanto Sarkozy como Royal dedican al Banco Central Europeo (BCE) por su política monetaria restrictiva y su lucha contra la inflación. "Está muy bien que el BCE sea independiente", dijo, "estas críticas son peligrosas porque son siempre los pobres quienes pagan la factura de la inflación".

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Elaborado por el economista Charles de Courson con la ayuda de expertos de círculos de reflexión próximos al ala más socialdemócrata del PS, el programa de Bayrou huye de las soluciones maximalistas de los otros candidatos. Sobre la fiscalidad, por ejemplo, jugó la equidistancia. El PS, dijo, "se equivoca cuando declara que habrá que aumentar los impuestos". Y las declaraciones de Sarkozy "son irresponsables" cuando promete bajar cuatro puntos los tipos impositivos, lo que supondría una pérdida, según Bayrou, de 72.000 millones de euros en los ingresos del Estado.

Bayrou prefiere reformar a fondo el sistema, lleno de todo tipo de deducciones, "como un queso de gruyère", y establecer un impuesto progresivo y justo.

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