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Las Fuerzas Armadas en Afganistán

PSOE y PP se acusan mutuamente de instrumentalizar la desgracia

La muerte en un ataque talibán de la soldado Idoia Rodríguez Buján abrió ayer una nueva fisura en las enconadas relaciones que mantienen los dos partidos mayoritarios del Congreso de los Diputados. El PP se quejó de que el Gobierno no avisara a ese partido de la recepción del féretro en la madrugada de ayer en el aeropuerto de Santiago de Compostela. En opinión de la diputada Soraya Sáenz de Santamaría, esto impidió que "el conjunto de las instituciones" y de los partidos estuvieran en la ceremonia.

Con la familia estuvieron el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el ministro de Defensa, José Antonio Alonso. Ayer acompañaron a los familiares también el secretario de organización del PSOE, José Blanco, y el consejero de Trabajo gallego, Ricardo Varela. Ambos son amigos personales de la familia.

El portavoz el PSOE en la Comisión de Defensa del Congreso, Jesús Cuadrado, explicó que el avión llegó sobre las tres de la madrugada porque la familia había solicitado la máxima urgencia en la repatriación del cadáver. "Cabe preguntar si lo que quería el PP es que el Gobierno hubiera puesto en fila a las familias para esperar a la intemperie hasta la hora del telediario", dijo.

Hubo más reproches por parte de los populares. El segundo fue por la decisión del Gobierno de conceder a Iodia Rodríguez la Gran Cruz al Mérito Militar con distintivo amarillo, que se otorga por acciones que entrañen grave riesgo y en casos de lesiones graves y fallecimiento. El PP considera, y pidió explicaciones por ello, que la soldado debe recibir a título póstumo la Gran Cruz, pero con distintivo rojo, que es la máxima condecoración militar y se concede en casos de acciones de guerra.

Cuadrado respondió también a esta cuestión, indicando que las condecoraciones se conceden de acuerdo con un reglamento aplicado por el Estado Mayor de la Defensa, por lo que la cuestión es "un falso debate".

Subyace en esta polémica la consideración del PP de que Afganistán es una misión de guerra, y no humanitaria como sostiene el Gobierno. Mariano Rajoy dijo tras conocerse el ataque talibán que el presidente del Gobierno debe reconocer que en Afganistán se desarrolla una misión de guerra. La clave es que se pueda o no comparar con la misión en Irak, que tan gravemente enfrentó a ambos partidos.

Por su parte, José Blanco respondió a las críticas pidiendo al PP "responsabilidad", y encendió definitivamente la mecha cuando dijo: "Ahora tratan de lavar su conciencia" por haber metido a España en la guerra de Irak "mintiendo "con la sangre de una persona que trabajaba por la paz en una misión humanitaria bajo el amparo de la ONU".

La reacción directa a las palabras de Blanco llegó desde el Congreso, donde el vicepresidente de la Comisión de Defensa y diputado del PP Arsenio Fernández de Mesa le acusó de usar la "técnica del calamar" porque "lanza la tinta para ocultar los errores" de la gestión de su Gobierno en Afganistán. El diputado popular pidió al socialista que "asuma lo que hace su Gobierno" y "deje de utilizar en momentos de dolor a quienes sufren".

Todos los aspectos de la polémica estuvieron presentes en la conferencia de prensa tras la celebración del Consejo de Ministros, a cargo de María Teresa Fernández de la Vega. La vicepresidenta pidió al PP que no entre "en falsas polémicas" sobre la condecoración concedida a la soldado y reafirmó el compromiso del Ejecutivo con la "misión de paz" que España realiza en Afganistán.

"Los soldados están en una zona de riesgo, van armados y pasan situaciones de peligro. Nuestra obligación es poner los medios para que trabajen con la mayor seguridad posible; es lo que estamos tratando de garantizar", añadió. Por ello, insistió en que "igual que en la vida no todo vale, tampoco puede valer todo en política", y apuntó que "si el PP pretende desgastar al Ejecutivo con esto, ellos sabrán lo que hacen".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de febrero de 2007