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Reportaje:

Temporada interrumpida

La sala Rekalde de Bilbao cierra por segunda vez en tres años por obras de reforma

Por segunda vez en el plazo de tres años la sala Rekade de Bilbao, propiedad de la Diputación de Vizcaya y dedicada a las muestras temporales de arte contemporáneo, cierra por obras. La temporada artística se interrumpirá otra vez durante dos meses y medio a partir del próximo abril para realizar obras de renovación de la instalación eléctrica y de iluminación y del suelo del vestíbulo, estrenado en marzo de 2004. La Diputación se gastó entonces 165.000 euros en la puesta a punto de la sala, con una reforma que transformó el vestíbulo en un nuevo espacio de exposición. Ahora se ha calculado un presupuesto de 150.000 euros.

Los trabajos comenzarán en abril tras la clausura de la exposición La costa, el ataque, lo mismo, que los argentinos Dolores Zinny y Juan Maidagan han creado pensando especialmente para el espacio de la sala bilbaína. El público no podrá volver a la sala hasta el 21 de junio, cuando está prevista la inauguración de la segunda exposición del año, dedicada al artista estadounidense Sean Snyder.

La Diputación destinará 150.000 euros al cambio de suelo y el sistema de iluminación

La directora de la sala, Pilar Mur, explica que las obras se realizan en los meses centrales de la temporada para garantizar que los trabajos finalicen en el plazo previsto. Se evitan así, justifica Mur, las demoras que pueden provocar las vacaciones de verano. "La actividad de la sala no se paraliza. Las exposiciones previstas para todo el año se celebrarán, pero más comprimidas en el tiempo", añade. "Lo ideal son dos meses y medio de apertura al público por exposición, pero este año se reducirá a dos meses. Está comprobado que por encima de estos plazos más tiempo de permanencia no significa un aumento en los visitantes".

La sala Rekalde fue inaugurada en junio de 1991 con una galería de exposición de 800 metros cuadrados. Doce años más tarde, cambió su aspecto con unas obras de remodelación que transformaron el vestíbulo en El Gabinete Abstracto, un nuevo espacio para exponer trabajos de artistas emergentes y organizar actividades complementarias. El Gabinete Abstracto cuenta con otros 300 metros cuadrados, sobre un suelo de aspecto industrial. En sólo tres años, el material utilizado para cubrir el piso se ha agrietado, lo que ha hecho necesaria su renovación.

La directora de la sala precisa que la infraestructura eléctrica y los carriles utilizados para sostener el sistema de iluminación del recinto se han deteriorado por el uso y la acumulación de pintura. El gasto de mantenimiento de la iluminación se ha disparado durante los últimos meses. "Los focos se están rompiendo con más frecuencia que la normal debido al mal estado de la instalación. Resulta más barato intervenir y cambiarla que mantener el sistema actual", puntualiza Mur.

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Los 150.000 euros necesarios para la renovación se sumarán a los otros 780.000 anuales que la Diputación destina a la sala Rekalde.

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