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Reportaje:

El yogur se queda en el frío

Pascual no logró potenciar las ventas del producto pasteurizado

El yogur, que factura unos 2.000 millones de euros, se ha quedado frío. Danone mantiene su liderazgo, con una cuota del 50% para el producto en frío, frente al 5% del yogur pasteurizado después de la fermentación que comercializa el grupo Pascual.

El grupo multinacional Danone mantiene su total hegemonía en el mercado español con una cuota media del 50% de las ventas
El yogur tradicional acapara una demanda donde la marca de la distribución significa más del 40% del consumo en volumen

La venta de leche líquida supone una actividad escasamente rentable para las industrias ante la fuerte presión de precios a la baja de la gran distribución. Por este motivo, la elaboración de productos de mayor valor añadido, leches fermentadas en su conjunto, ha significado la principal alternativa de la industria para aumentar su facturación y, sobre todo, sus beneficios. Una de esas vías la ha constituido la producción de yogures en sus diferentes modalidades.

Dos de las características más importantes del yogur tradicional son la existencia en el mismo de elementos vivos beneficiosos para la salud y una duración corta, lo que requiere su comercialización en red de frío.

Frente a este mercado del yogur tradicional, comandado fundamentalmente por la multinacional francesa Danone, el grupo Pascual inició en 2000 una larga ofensiva denominada en su día como al "guerra del yogur" con el objetivo de que la Administración española permitiera calificar con esa denominación al producto pasteurizado después de la fermentación.

La estrategia del grupo burgalés respondía, en primer lugar, a la producción y distribución en más de 150.000 puntos, muchas pequeñas tiendas, no basada en una red en frío, sino en productos de larga duración. Entrar en la fabricación del yogur tradicional habría significado el desarrollo de una nueva política de distribución solamente para uno de sus productos. En segundo lugar, pero no menos importante, se hallaba el empeño personal de Tomás Pascual de operar como pionero en el segmento del yogur pero con un producto de larga duración, al igual que lo fue en los años setenta con la leche UHT.

En la batalla para lograr esa denominación se enfrentaron científicos, empresas y políticos para acabar finalmente con una disposición de Agricultura por la que se daba luz verde al producto con la nueva denominación de "yogur pasteurizado después de la fermentación". En el conjunto del sector de la industria láctea, prácticamente Pascual ha sido el único grupo que optó por la producción de este tipo de oferta en el segmento de los yogures, mientras el resto de las industrias se posicionaron en contra o al margen de la medida.

A cuatro años vista del desenlace de aquella batalla en el Boletín Oficial del Estado, el dictamen más importante lo han dado los consumidores. Sobre una producción total de unas 700.000 toneladas de todo tipo de yogures, las ventas del yogur pasteurizado después de la fermentación se sitúan solamente en el entorno de las 30.000 toneladas.

Desde el grupo Danone, para Joaquín Fernández, los datos sobre el comportamiento del mercado ponen de manifiesto que el yogur tradicional como un producto vivo y comercializado en red de frío está muy arraigado entre los consumidores que han seguido fieles a su demanda.

Por otra parte, el director de marketing de Pascual, César Díaz Feo, reconoce que efectivamente no se ha producido un aumento en las ventas y que las mismas se han mantenido estabilizadas en los últimos años, aunque se mantiene la apuesta.

En medios de la industria al margen de ambos grupos se estima que probablemente a Pascual le habría ido mejor las cosas si en lugar de empeñarse en llamar yogur a su producto lo hubiera comercializado como un postre de larga duración.

El mercado del yogur se ha quedado en los lineales del frío a cuatro años de la "guerra de Pascual".
El mercado del yogur se ha quedado en los lineales del frío a cuatro años de la "guerra de Pascual".

Se habla francés

Con unas pocas excepciones como Láctea Antequerana, Corporación Peñasanta, donde hasta la fecha sigue teniendo mayoría Central Lechera Asturiana, Iparlat, Puleva,Clesa, Feiraco o el propio Pascual, el yogur en España en sus grandes cifras de producción habla francés.

A la cabeza, con una cuota media de mercado del 50% en volumen y facturación, se mantiene la multinacional Danone, con una producción en 2005 de casi 360.000 toneladas. En lo que afecta a la producción, en segundo lugar se sitúa Senoble Ibérica, filial de la matriz francesa, con 135.000 toneladas, fundamentalmente como marca de la distribución para el grupo Mercadona. El tercer lugar correspondería a los grupos Nestlé y Lactalis, antes Besnier President, tras la decisión de integrar en una nueva sociedad sus actividades europeas en todos los productos refrigerados.

Como en una buena parte del sector agroalimentario, la marca de la distribución sigue una carrera imparable para suponer ya en el sector de los yogures el 25% en valor y más del 40% en volumen.

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