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Reportaje:

Cariño para el nonato

Una comadrona reúne a 160 padres con hijos nacidos tras aplicar una técnica para potenciar la afectividad con el feto

Si alguien está segura de las bondades de la haptonomía, una técnica que ejercita el contacto afectivo entre ambos progenitores y el bebé antes de su nacimiento, es Ana Robles, de 37 años y residente en Barakaldo. Ella y su marido, Ángel Baraja, de 41 años, esperaban trillizas para finales de 2003. Robles trabajaba entonces en una peluquería y una clienta, al saber del parto múltiple, le habló del "acompañamiento afectivo". "Me sonó raro al principio, pero me animó a probarlo que me dijera que era un bien para el futuro de mis hijas, que se iban a sentir mejor", recuerda.

Ella tuvo la suerte de que el único ambulatorio que realizaba esta práctica era el que les correspondía por residencia. Allí contactaron con Mayte Medrano, única comadrona que en la Sanidad pública vasca ha estado ofreciendo la haptonomía a embarazadas hasta hace algo menos de un año, cuando Osakidetza prescindió de este servicio por recortes presupuestarios.

"Los padres pueden llegar a jugar al escondite con el feto", afirma Medrano

La haptonomía se realiza en Europa desde hace 65 años en el sector privado

La haptonomía es una técnica tan beneficiosa para el feto como complicado es su nombre. Medrano se formó hace 18 años porque veía que se había dedicado sólo a atender partos y "había otros muchos aspectos que influyen en el nacimiento del bebé". Entonces había que ir a Francia a estudiar esta técnica, "que en Europa se realiza desde hace 65 años, en el sector privado". Ahora ella también se dedicará a aplicar la haptonomía de forma privada, ya que su creencia en esta práctica es tal que no se conforma con volver a ser "sólo" comadrona en Osakidetza, donde ha estado ofertando esta técnica 16 años.

La haptonomía consiste en "una preparación prenatal que incluye no sólo a la madre, sino al padre y al bebé en camino" y que tiene continuidad en las semanas siguientes al parto. "Los padres pueden hacer que su hijo sienta antes, en el seno materno, el cariño que luego todos damos después. Se establece un contacto íntimo entre los padres y el hijo, una relación de ternura. Los padres aprenden a acompañar al bebé activamente durante el parto hacia su entrada en el mundo", indica.

Ana Robles y Ángel Baraja han comprobado la influencia de la haptonomía en sus hijas, un beneficio que "dura toda la vida", según Medrano. Durante todo el embarazo trabajaron la técnica con las tres que esperaban tener. El día que a Ana le hicieron la cesárea, el 12 de noviembre de 2003, surgió la cuarta hermana, la no esperada, Leire. "A ella no la nombramos en ningún momento y es la más nerviosa de las cuatro, la más inquieta y la más protestona", comenta.

Hace un par de semanas, Medrano convocó a una jornada festiva y de reunión en Ortuella a los padres y los niños nacidos tras el empleo de la haptonomía. Acudieron "unos 160 adultos con sus hijos". De esta manera, podían compartir sus experiencias, ya que el acompañamiento haptonómico no se realiza en grupo, sino de forma particular. La experiencia ha resultado muy grata para las familias y entrañable para Medrano, que les trajo al mundo.

Para el matrimonio Baraja-Robles ha servido como una oportunidad de ver cómo actúa la haptonomía a largo plazo, cuando los niños crecen y llegan a la adolescencia. "En general, estos niños son muy independientes, con gran personalidad y responsables. No son muy diferentes de los demás, pero se hacen escuchar y te hacen pensar", explica Robles.

Ella, como otros padres satisfechos con la haptonomía, ha enviado escritos a Osakidetza solicitando que vuelva a implantar el servicio. "Estoy convencida que sin la haptonomía mis hijas habrían nacido en peores condiciones y se habrían desarrollado peor", asegura.

Las cuatrillizas nacieron con unos pesos de entre 1.200 y 1.900 gramos. Las tres mayores estaban en pocos días en casa y la más pequeña, a los 20 días. "Sólo estuvieron en la incubadora para ganar peso, porque tenían todos los órganos formados. Después de lo que ves en neonatos, sabes que hay algo distinto", comenta. Ya en su casa, Robles destaca que la haptonomía le ha servido para "manejar mejor" a los bebés y a éstos para sentirse más seguros.

Una curiosidad que enseña esta técnica es a jugar con los fetos en el vientre materno. "Los padres pueden llegar a jugar al escondite con el feto. También enseñarle a que si el padre pone una mano en la tripa el bebé acuda hasta ahí. Es increíble la iniciativa que toman los fetos dentro del útero", afirma Medrano. Puntualiza que todos los padres, aun sin saberlo, realizan "el soporte afectivo de la haptonomía" en los meses del embarazo.

Mayte Medrano explica que la haptonomía, en cuanto que ciencia de la afectividad, puede aplicarse también en otros muchos campos, especialmente en la psicología y en el tratamiento a pacientes hospitalizados y en la tercera edad. Este año saldrá la primera promoción en Vizcaya formada en España en haptonomía, compuesta por un total de siete personas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de febrero de 2007