EE UU pretende que Brasil le ayude a contener a Chávez

Bush fija una entrevista con Lula el 9 de marzo en São Paulo

La preocupación de Estados Unidos por el rumbo de Venezuela con la entrega de plenos poderes al presidente, Hugo Chávez, ha quedado patente tras la visita de Nicholas Burns, el número tres del Departamento de Estado, a Brasil. Burns no sólo ofreció a Brasil una alianza en el prometedor mercado del etanol, también tanteó al presidente Lula para ver si quiere ser el mediador entre Washington y Caracas.

Por las declaraciones que hizo el ministro de Asuntos Exteriores de Brasil, Celso Amorim, tras su reunión con Burns, quedó claro que el tema venezolano fue abordado durante las conversaciones y que Brasil es reticente, al menos de momento y públicamente, a aceptar un papel de mediador con Chávez. Dijo Amorim: "Brasil no da recados a nadie. Estados Unidos tienen embajador allí [en Venezuela]. Existen vías de diálogo sin necesidad de que Brasil enarbole la bandera de la mediación".

Burns acabó por confesar que había hablado mucho con Amorim sobre Venezuela, aunque el diplomático estadounidense afirmó que "un asunto como ése era mejor tratarlo de forma privada". Amorim fue más explícito: "Sí que intercambiamos muchas ideas sobre Venezuela. Lo que yo digo siempre es que es preciso que ambos países quieran dialogar. Hablamos también del pasado, como cuando Brasil supo ayudar en las mediaciones entre Venezuela y otros países de la región. Escuché también de él, que la Casa Blanca está también abierta al diálogo. Pero no hablamos cómo debe canalizarse ese diálogo".

Burns, aparte de para buscar un acuerdo para aumentar la producción y el comercio de etanol, fue al país para preparar el encuentro que los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de Estados Unidos, George W. Bush, mantendrán el próximo 9 de marzo en São Paulo, durante la gira del presidente estadounidense por algunos países latinoamericanos. La visita de Burns y sus conversaciones con el ministro Amorim han sido consideradas de alto interés para Estados Unidos, en su afán de recuperar peso político en América Latina. "Brasil es una potencia regional y me espanta el hecho de que aún no tengamos un acuerdo bilateral en el área comercial y de inversiones", dijo Burns.

Lula, por su parte, siempre mantuvo, desde que ganó las primeras elecciones en 2002, magníficas relaciones personales con Bush, que considera al presidente brasileño como la representación del mito del hombre que se hizo a sí mismo. Lula nunca escondió su aprecio por Bush, de quien suele referirse como "su amigo". Aunque Lula también llama a Chávez "su amigo" y viceversa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0008, 08 de febrero de 2007.

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