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Zapatero designa ministro de Justicia a un fiscal marginado por Aznar

Mariano Fernández Bermejo fue destituido por el PP cuando era fiscal jefe de Madrid

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha decidido enviar una señal de autoridad al mundo de la justicia, según fuentes gubernamentales, con el nombramiento de Mariano Fernández Bermejo como nuevo ministro de Justicia, en sustitución de Juan Fernando López Aguilar, que acudirá este viernes a su último Consejo de Ministros. Zapatero estimó que el ex fiscal jefe de Madrid, marginado por el Gobierno de José María Aznar en 2003, reúne la energía necesaria para cubrir un vacío de varios meses. Fernández Bermejo, que fue recibido ayer por la tarde por Zapatero, tomará posesión el lunes.

El presidente del Gobierno deshojó la margarita la noche del martes pasado, después de varios meses de reflexión, según fuentes oficiales. "Es un hombre procedente del mundo judicial y reúne todas las condiciones para dar una señal de autoridad en una situación convulsa", afirmó un ministro interpretando el pensamiento de Zapatero.

El presidente del Gobierno había descartado en las últimas dos semanas a varios candidatos para quedarse con sólo dos: Mariano Fernández Bermejo y Antonio Camacho, actual secretario de Estado de Seguridad, el número dos del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.

Después del verano pasado, decidida la candidatura de López Aguilar como cabeza de cartel del PSOE a la presidencia del Gobierno de Canarias, Zapatero comenzó a estudiar su sustitución. En una primera fase, se inclinaba por mantener la línea de López Aguilar con una personalidad procedente del equipo de éste. Zapatero tuvo en estima, especialmente, a Pilar Blanco, directora general de Registros y Notariado del Ministerio de Justicia.

Caballo de batalla

Con todo, el hecho de que la sustitución fuese aplazada hasta los primeros meses de 2007 dio lugar a comprobar una situación previsible: la judicatura era el principal campo de batalla de la política española en medio del llamado proceso de paz, esto es, de contactos entre el Gobierno y la banda terrorista ETA. El presidente solicitó, entonces, opinión a algunos de sus ministros más próximos, entre ellos el de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y al fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, sobre el perfil del nuevo ministro de Justicia.

En esta ronda de contactos quedó en claro, según las fuentes consultadas, que el Ministerio de Justicia debía tener a su frente, a partir de ahora, a una personalidad fuerte, una autoridad que fuera percibida como tal por una judicatura atrincherada en una oposición tajante contra las iniciativas gubernamentales.

"En la lista de posibles candidatos figuró Mariano Fernández Bermejo. Durante sus años en la Fiscalía de Madrid se ha labrado una trayectoria profesional sólida y respetable", dijo una fuente que participó en la fase previa de selección de candidatos. El revés que el Gobierno del PP endosó a Fernández Bermejo apartándole de Madrid en 2003 quedó recompensado en parte con su nombramiento, ya en el mandato de Zapatero, como fiscal de la Sala de lo Contencioso del Tribunal Supremo, añadió la fuente.

Tuvo que cambiar un Gobierno para que Fernández Bermejo, depurado por el dúo Michavila-Cardenal, fuera rehabilitado y reincorporado a la actividad fiscal. Ocurrió en gran parte gracias a la iniciativa del fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido.

Fernández Bermejo, que cumple 59 años el próximo día 10 de febrero, fue recibido ayer por Zapatero en La Moncloa. El presidente le ofreció el cargo. Fernández Bermejo, que se consideraba casi retirado ya en el Tribunal Supremo, aceptó habida cuenta del reto que supone en la convulsa situación judicial actual el ejercicio de la función.

Fernández Bermejo fue separado de la Fiscalía de Madrid en 2003 como resultado de una hábil operación diseñada por José María Michavila, ministro de Justicia en el Gobierno de José María Aznar, y Jesús Cardenal, fiscal general del Estado. La otra víctima propiciatoria de dicha operación fue el fiscal jefe de la Fiscalía Anticorrupción, Carlos Jiménez Villarejo.

El Gobierno espera que Fernández Bermejo ejerza una autoridad que en estos años, según las fuentes consultadas, ha brillado por su ausencia en el Ministerio de Justicia, y es consciente de la resistencia que su decisión puede despertar de inmediato.

Mariano Fernández Bermejo lleva 33 años en la carrera fiscal, en la que ingresó en 1974. Tuvo en todo este tiempo también un cargo político, cuando ejerció como asesor ejecutivo del Ministerio de Justicia socialista entre 1986 y 1989. Pero su personalidad pública se forjó en las calles de Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de febrero de 2007