Análisis:COYUNTURA INTERNACIONALAnálisis
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¿Optimismo?

La economía mundial mantiene un notable dinamismo, de manera que en 2007 su crecimiento podría volver a estar cerca del 5%. Ello supondría consolidar un periodo excepcional, ya que en los últimos tres años se ha crecido a un ritmo que no se observaba desde finales de los años sesenta. Los datos muestran un margen para el optimismo. La economía de Estados Unidos creció en el cuarto trimestre de 2006 más de lo esperado, a pesar de la desaceleración inmobiliaria. Los indicadores de confianza en Europa apuntan a que la fase de crecimiento va a continuar. Las economías emergentes continúan sorprendiendo al alza.

El balance de riesgos a la baja sobre la actividad se ha moderado. Tras años de precios altos y de elevada demanda de petróleo, la inversión en el sector ha aumentado y la oferta de crudo está reaccionando. Volver a conquistar precios como los del pasado verano parece hoy menos probable, siempre y cuando el riesgo geopolítico se mantenga en unos límites.

Todo indica que la economía mundial podría seguir creciendo a buen ritmo este año. La globalización de los mercados ha sido beneficiosa

La desaceleración del sector inmobiliario estadounidense está teniendo un impacto muy limitado en la economía. El consumo, que se estaba moderando, repuntó al finalizar 2006, apoyado en el dinamismo de la riqueza financiera y en la mejoría de la renta disponible, dado el buen tono del mercado laboral y los menores precios del petróleo. Algunos de estos factores de impulso son transitorios y en el futuro el consumo continuará con su gradual moderación. Se han reducido las expectativas de un ajuste brusco de la economía estadounidense que muchos consideraban como un escenario muy probable. Un tono más optimista se ha instalado en la autoridad monetaria.

Hay algunos aspectos más positivos: el nuevo gobernador de la Reserva Federal ha ganado credibilidad, y la productividad, a pesar de su desaceleración, crece cerca del 2%. La flexibilidad y la globalización en los mercados de bienes y financieros han sido beneficiosas, favoreciendo una asignación de recursos ágil, unos favorables retornos de la inversión de las empresas norteamericanas en el exterior y unos bajos tipos de interés de largo plazo. Si estamos cerca del fin del ajuste inmobiliario, se habrá conseguido superar este episodio de una manera gradual y ordenada. Hay razones para el optimismo, pero siempre con cautelas, y sin exceso de complacencia.

Mayte Ledo es economista jefe de Europa y Escenarios Financieros del Servicio de Estudios del BBVA.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0003, 03 de febrero de 2007.