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Reportaje:Conflictos urbanísticos

Promotor de centros comerciales bajo sospecha

Las irregularidades marcan los establecimientos de Tomás Olivo, imputado en el 'caso Malaya'

Son grandes, lujosos, amplios y sobre ellos pesa la sospecha de irregularidad. Para levantar sus enormes parques comerciales, el empresario murciano Tomás Olivo, imputado por cohecho en el caso Malaya, no ha reparado en normas urbanísticas, obstáculos políticos y sentencias de los tribunales. Lo que sigue es una relación de centros comerciales que el empresario ha construido por toda Andalucía.

- Marbella. La ampliación del parque comercial La Cañada, un imponente complejo de tiendas, supermercados, bares, restaurantes y cines se realizó gracias a una licencia irregular. Un tribunal dictó una orden de paralización de las obras que no fue atendida y la fiscalía abrió diligencias por desobediencia. Tomás Olivo constituyó la sociedad General de Galerías Comerciales, SL, promotora del centro comercial La Cañada, el 12 de abril de 1995 y seis días después el Ayuntamiento de Marbella asumió una supuesta deuda de 30 millones de euros con la sociedad. Como el Ayuntamiento de Marbella no tenía liquidez ni forma de pagar, entregó a General de Galerías Comerciales bienes por un valor superior a la cifra citada, según constató el Tribunal de Cuentas.

Jesús Gil entregó a Tomás Olivo bienes por más de 30 millones de euros en 1995

- Roquetas de Mar. Tomás Olivo es propietario del Centro Comercial Gran Plaza de Roquetas de Mar (Almería). Este centro cuenta con una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) que declaró nula la licencia de apertura otorgada por el Ayuntamiento que preside Gabriel Amat (PP). Sin embargo, un juez desestimó a finales de 2006 su cierre por el "inconmensurable coste social" que conllevaría la medida. Se da la circunstancia de que los terrenos donde se asienta Gran Plaza fueron propiedad del alcalde, que lo vendió a su cuñado Miguel Pintor. Éste obtuvo beneficios millonarios por la venta de los terrenos a General de Galerías.

- Sanlúcar de Barrameda. Tomás Olivo también construye en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) el centro comercial La Cañada, a pesar de que el proyecto no cuenta con el informe favorable de la Comisión Asesora de Comercio Interior. El Ayuntamiento, gobernado por el PP y Alternativa Sanluqueña, concedió en 2004 a la empresa de Olivo la licencia urbanística. La directora general de Comercio de la Junta, María Dolores Atienza, no descartaba la paralización de las obras, que siguen a pleno rendimiento. La alcaldesa de Sanlúcar, Laura Seco, considera que el centro abrirá este verano.

- Armilla. El proyecto del Parque Comercial Nevada se topó con problemas legales desde que empezó a tramitarse, hace ya casi una década. Los defensores del centro, liderados por el alcalde de Armilla, el socialista José Antonio Morales Morales, señalan los beneficios económicos que puede suponer para el área metropolitana de Granada un complejo en el que se prevé un gran hipermercado, cinco medianas superficies, una galería comercial con más de 180 tiendas y 6.000 plazas de aparcamiento. Unas cifras que asustan al pequeño comercio de Granada y que tampoco han gustado nunca a la Junta de Andalucía, que ha emitido varios informes negativos sobre el proyecto y obligó a paralizar los trabajos al advertir deficiencias en la construcción. La apuesta de Morales Cara se le volvió en contra la pasada primavera, cuando la detención de Tomás Olivo hizo que resurgieran las dudas sobre Parque Nevada. El PP y la Junta llevaron el proyecto a los tribunales y, aunque el alcalde se resiste a dimitir, la presión de su propio partido le obligó a renunciar a presentarse de nuevo a las elecciones. Una juez decretó la suspensión cautelar de las obras el pasado noviembre, pero un mes después autorizó la ejecución de trabajos de emergencia. La denuncia presentada por el Ministerio Público el pasado martes contra el alcalde, su ex edil de Urbanismo y el promotor Tomás Olivo puede haber supuesto la sentencia definitiva a la carrera política de Morales Cara, al menos en el PSOE. Lo que aún está por decidir es si también implicará la muerte de un proyecto del que ya se ha construido algo más que el esqueleto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 30 de enero de 2007