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Fabra pasa factura al presidente

Camps le ganó en 2004 a Zaplana el control del PP de la Comunidad Valenciana gracias al apoyo del presidente provincial de Castellón, Carlos Fabra. En un territorio con tres provincias, quien controla dos logra imponerse, aunque quien controla una puede crear muchos problemas.

En este contexto, la necesidad de contar orgánicamente con el presidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, para incrementar paulatinamente sus apoyos en el seno de la organización ha condicionado la posición de Camps frente al fenómeno de la corrupción.

Fabra fue el primer alto cargo del PP imputado -por varios delitos contra la Administración pública- con Camps como presidente de la Generalitat. Sin embargo, Fabra utilizó desde el primer momento su fortaleza orgánica para mantenerse al frente de la Diputación y del PP provincial y lograr el apoyo público de Camps en sus pretensiones políticas.

El ejemplo se ha extendido como la pólvora entre los cargos del PP valenciano, que esgrimen el caso Fabra para seguir al frente de sus puestos. Así, el alcalde de Orihuela, José Manuel Medina; el de Torrevieja, Pedro Hernández Mateo; el de Alicante, Luis Díaz Alperi; y el de Riba-roja del Turia, Francisco Tarazona, todos ellos imputados por delitos, han seguido en sus puestos. Y todos salvo el de Orihuela repetirán en mayo como candidatos. El viernes, el alcalde de Castellón, Alberto Fabra, confirmó que Carlos Fabra repetirá en la candidatura municipal del PP.

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