Reportaje:

Budáyev se burla de los políticos

El artista expone en Moscú sus últimas obras satíricas

Plutocracia es el título de la última exposición de Andréi Budáyev, el más conocido de los pintores rusos que usa básicamente los trucos de Photoshop para crear sus obras satíricas. Este artista posmodernista de 44 años se ríe de todo y de todos, empezando por los presidentes Vladímir Putin o George Bush, y terminando por figuras secundarias de la política rusa y de la movida moscovita desconocidas en el extranjero.

Más de 15 años lleva Budáyev burlándose principalmente de la política y sus actores, y haciendo reír a los espectadores. Precisamente, la exposición celebrada el año pasado, primero en Moscú y después en San Petersburgo, se llamaba Democracia postsoviética: 15 años de parodias.

Indudablemente, es difícil contener la risa al ver la cara de Yegor Gaidar, el padre de las reformas liberales rusas, en el trasero de un cerdo; o a la radical de derecha Valeria Novodvórskaya, desnuda, a caballo del ex diputado y empresario Konstantín Borovói; o a Bush con Condoleezza Rice mirando lo que les muestra Bill Clinton al abrirse el impermeable que oculta su desnudez (manipulación de fotos). En la pared cuelga un retrato de Monica Lewinsky sonriendo y en bañador con los colores de la bandera estadounidense.

Otros cuadros poseen un claro sentido político, como el de Putin haciendo de ilusionista y mostrando una pequeña liebre con la cara del presidente bielorruso Alexandr Lukashenko (la moneda bielorrusa es llamada popularmente liebrecita) o saludando a Stalin mientras sonríen los políticos y militares que les rodean (las caras del antiguo cuadro han sido reemplazadas por fotos de personalidades rusas contemporáneas). Para algunos, esta obra es una crítica al autoritario Putin, que, según sus opositores, está llevando a Rusia hacia el pasado. El líder ruso es uno de sus modelos preferidos, al que ha retratado de las más diversas maneras, desde arropado con las mantas reales de un monarca absoluto hasta desnudo. Poner las caras de políticos famosos a estatuas y figuras desnudas de pinturas clásicas es uno de sus recursos preferidos. Además de Putin, en sus cuadros aparecen desnudos Anatoli Chubáis, el responsable de las privatizaciones rusas; Román Abramóvich, el multimillonario dueño del Chelsea; la diputada ucrania Yulia Timoshenko; la presidenta del Parlamento georgiano, Nino Burdzhanadze, o la jefa del Estado letón, Vaira Vike-Freiberga, entre muchos otros personajes.

Entre las obras expuestas en la muestra inaugurada esta semana en la galería Novy Manezh destaca por su actualidad el cuadro en el que aparece Bush con sotana y una cruz acompañando a Sadam Husein -¿para darle la extremaunción?- cuando presumiblemente es llevado a la horca.

El posmodernista Budáyev, que también se burla del ministro de Defensa Serguéi Ivanov, afirma que nunca ha sido presionado por las autoridades por sus obras satíricas. Indudablemente, en la época soviética sus parodias lo habrían llevando al gulag, y según él mismo señala satisfecho, incluso en países democráticos tendría problemas. Al menos, dice, "algunos norteamericanos que han visto mis trabajos me han comentado que exposiciones como ésta seguramente serían clausuradas en Estados Unidos".

Los que no gustan de la obra de Budáyev la califican de coyuntural, mientras que otros consideran que este artista es el mejor exponente del cartel político y satírico moderno. Una de las mejores muestras de ello sería el cuadro Chinatown en el bosque siberiano, en el que modifica con ayuda del ordenador el famoso cuadro del pintor ruso decimonónico Mijaíl Shishkin que se exhibe en la galería Tretiakov.

El mismo Budáyev se considera ante todo un cartelista y un ilustrador de los mitos contemporáneos creados por los medios de comunicación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 19 de enero de 2007.

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