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Uno de cada 10 pacientes que precisa un órgano muere antes del trasplante

Un 20% de las familias se niega en Galicia a ser donante

Alrededor de 420 enfermos esperan en Galicia un órgano que les salve la vida. La comunidad es una de las zonas de España en la que más familias se niegan a donar. Un 21% de las personas a las que en 2006 se les propuso extraer los órganos de un pariente fallecido rechazaron la idea. Este porcentaje refleja un descenso de cuatro puntos en relación a 2005, pero aún es alto. El 10% de quienes precisan un trasplante muere antes de recibirlo.

Durante el año pasado se extrajeron en Galicia 92 órganos para ser trasplantados, un 15% más que en 2005. La conselleira de Sanidade María José Rubio, calificó ayer de "triunfo de toda la sociedad gallega" este aumento y el descenso en la negativa de las familias, ya que la comunidad gallega supera en seis puntos la media española de personas que rechazan dar el visto bueno a la donación.

En 2006 se incrementó también en un 80% la cifra de ciudadanos que solicitaron el carné de donante. Actualmente son 51.682 los gallegos que disponen de esta acreditación. María José Rubio considera que la donación es "la manifestación más grande de solidaridad que se da en el sistema sanitario".

El aumento de donaciones no propició el año pasado un mayor número de trasplantes. Los hospitales de la comunidad registraron 248 intervenciones de este tipo, 187 en el Complexo Hospitalario Juan Canalejo y 61 en el Complexo Hospitalario Universitario de Santiago. Fueron 13 operaciones menos que en 2005, un descenso que los expertos explican en la edad de los donantes.

Según la Consellería de Sanidade, la mayor parte de las personas a quienes se les extraen los órganos en Galicia tiene entre 60 y 75 años y la causa de su muerte suele ser un accidente cerebro vascular. El fallecimiento por estas dolencias disminuye, señala el Sergas, la posibilidad de trasplantar todos los órganos y explica en parte la bajada en el número de operaciones.

De los 248 trasplantes que se realizaron en Galicia el año pasado, 112 fueron de riñón, 83 de hígado, 25 de corazón, 23 de pulmón y cinco de páncreas.

La Consellería de Sanidade reeditó hace algunos meses la guía Preguntas arredor da doazón eo transplante, en la que se intenta responder a los interrogantes que las familias suelen plantearse cuando se les solicita la donación. Sanidade explica, entre otras cosas, que la donación no retrasa el entierro del fallecido ni altera el aspecto externo de su cuerpo.

El Sergas calcula que sólo pueden ser donantes entre el 1% y el 2% de los pacientes que pierden la vida en los hospitales, ya que para que los órganos de una persona puedan ser utilizados el fallecimiento debe producirse en una unidad de cuidados intensivos de un centro hospitalario y por muerte cerebral. Además de precisar el permiso familiar, el donante "no puede padecer ninguna enfermedad transmisible (infecciones graves de difícil tratamiento y cáncer) que pudiera suponer un riesgo para los posibles receptores de sus órganos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de enero de 2007