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"Usted, ¿como qué escritor quiere ser?"

Escritores y artistas abren el Hotel Kafka, un nuevo centro en Madrid para aprender a crear

Con la intención de establecer un heterodoxo espacio para la docencia y un cálido punto de encuentro para mentes inquietas, un grupo de artistas y escritores ha abierto las puertas de Hotel Kafka, un singular oasis situado en el número 104 de la madrileña calle de Hortaleza, en el mismo edificio donde el autor de Fortunata y Jacinta fundó su editorial propia -Obras de Pérez Galdós- en 1897. Hotel Kafka, que inició sus actividades a mediados de octubre, se postula como ambiciosa alternativa a los cada vez más numerosos talleres de escritura literaria, pero su declaración de intenciones invita a la exploración de muchos otros caminos dentro de lo que ellos denominan el laberinto de la creación: el cómic, la fotografía, el guión de cine y televisión y el arte y la creación publicitaria también tienen su presencia en su oferta de cursos.

"Hasta ahora había dos tipos de lugares a los que acudir para perfeccionar tus técnicas de creación literaria", apunta el director de Hotel Kafka Eduardo Vilas, "por un lado, los talleres de escritura creativa, que suelen funcionar casi como terapia de grupo: un espacio para poner las cosas en común con el resto de alumnos, donde sólo se escribe y no se lee. Por otra parte, están la Escuela de Letras y la Escuela Contemporánea de Humanidades, donde te enseñan que hay que escribir como Juan Benet o William Faulkner. Son dos buenos modelos, pero no el único camino posible. Aquí queremos que cada uno escoja qué tipo de escritor quiere ser". En el santoral de esta iniciativa completamente privada figuran nombres tan diversos como los de Franz Kafka (¡cómo no!), Philip K. Dick, Julio Cortázar, Ray Bradbury y Paul Auster -cada uno de ellos es protagonista de un blog en la página web del centro-, pero, haciendo gala de una inusual apertura de miras, los responsables de este "espacio de encuentro para la investigación de las artes" consideran que, por poner unos cuantos ejemplos, un bukowskiano radical, un lector de cómics eróticos de Milo Manara o un incondicional del cine gore también pueden encontrar allí su voz.

Escritores como Martín Casariego, Isaac Rosa, Eloy Tizón, Mercedes Cebrián y Rafael Reig, guionistas como Antonio Santos Mercero, poetas como Julieta Valero y Jordi Doce, fotógrafos como Alejandro Lamas y María José Codes y creativos publicitarios como Miguel Roig forman parte del claustro de Hotel Kafka. "En el equipo hay autores de entre 35 y 45 años que han dado un giro en la literatura contemporánea española", añade Vilas, "escritores de gran calidad literaria, pero que se manejan en un discurso que está más cerca de la modernidad y se distancia de las escuelas vigentes hasta ahora, que eran las de los cincuenta y los setenta". Entre sus iniciativas más excéntricas, Hotel Kafka prepara un futuro curso de true crime (narrativa de género policial basada en hechos reales), que contará con la participación de un forense, un guardia civil, un juez y un químico especializado en venenos, entre otros ponentes. El ejercicio final consistirá en imaginar (y escribir) el crimen perfecto.

Hotel Kafka también posee una librería y ofrece a todo joven escritor, con novela bajo el brazo, la posibilidad de obtener un informe de lectura a cargo de uno de los profesores. Exposiciones de pintura y fotografía y presentaciones de libros contribuyen a hacer de Hotel Kafka un espacio abierto para todo consumidor cultural.

"Aquí son los alumnos quienes ayudan a construir el programa", afirma Vilas, "por ejemplo, yo llevo varias clases de mi curso de escritura creativa hablando de física cuántica, porque han coincidido varios alumnos interesados en literatura posmoderna". En marzo, Hotel Kafka dará nombre a su propia colección de libros, especializada en ensayos breves de espíritu jocoso, que editará Neverland. El primer título, con prólogo de Jordi Doce, será Una modesta proposición y otros ensayos de Jonathan Swift, obra maestra del humor negro donde se otorga una perversa función social al canibalismo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de enero de 2007