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COLUMNA

Los necios

Una de las mayores malevolencias sobre el periodismo es la que dice que el periodista tiene que aprender a separar con claridad el grano de la paja. Para luego publicar la paja. O sea, el periodismo onanista. Otra malevolencia, mil veces repetida, es la que presenta al ecologismo como una especie de secta paranoica y zoofílica más preocupada por las ballenas o las focas que por los niños hambrientos. En Una verdad incómoda, el filme documental de Al Gore sobre el calentamiento global, hace una dura denuncia que atañe a nuestra profesión. Por un lado, todos los estudios científicos, sin excepción, llegan ya a conclusiones semejantes y dramáticas. El calentamiento global es un hecho y no una hipótesis. Está causado por las masivas emisiones químicas de origen y composición perfectamente identificados. Aumenta a un ritmo exponencial, como prueba el deshielo polar. Y está provocando ya otras alteraciones desastrosas en nuestro único hogar, la Tierra, y en el único tiempo que nos queda, el futuro.

Las consecuencias pueden ser pavorosas a no muy largo plazo y poner pronto en riesgo la vida de cientos de millones de personas. Todo esto, dicho con más o menos severidad, emerge en los informes científicos. Pero por otra parte, y ahí la denuncia, están los artículos de opinión de una mayoría de periodistas o supuestos divulgadores que gastan su tiempo y el nuestro en marear los termómetros y en el conocido género Vaya, veamos de qué Pie cojea el Pollo Ecologista. O lo que es peor, con sádicas frivolidades como la de que el calentamiento global sólo va a afectar a los países pobres.

"Si no reaccionamos, nos suicidaremos como especie". No, no es un pardillo ecologista el que lo dice, sino Paul Crutzen, de 73 años, y premio Nobel de Química por su decisiva contribución para identificar las causas del agujero en la capa de ozono. Pero nada es posible sin un acuerdo mundial, mientras aumenta la sensación de que estamos en manos de una conjura de necios, de Bush a Ahmadineyad, poseídos por un viejo juego de rol. ¿Y no tiene esperanza?, le preguntaron el otro día en la radio a un marinero por otro asunto que no viene al caso. Su respuesta fue una metáfora universal: "Tener tengo esperanza, pero una esperanza algo negativa". Feliz Navidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de diciembre de 2006