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Escola Valenciana pide al Consell que cambie el modelo urbanístico

El cuarto congreso reclama que se elabore un libro blanco de la sostenibilidad del territorio

Escola Valenciana clausuró ayer su cuarto congreso en la Universidad Politécnica de Valencia con una llamada a la Generalitat para que reconsidere el actual modelo urbanístico y detenga el proceso de urbanización salvaje. En sus resoluciones, los cerca de 300 congresistas reunidos exigieron al Consell y a los gobiernos municipales que "no escondan la grave realidad medioambiental y promuevan entre la ciudadanía" una educación por la sostenibilidad.

El texto final, que fue leído por la escritora Carme Miquel, pide la creación y constitución inmediata de un Consell Valencià per la Sostenibilitat, que forme parte de la estructura del Gobierno autonómico. Este organismo, en opinión de Escola Valenciana, debería estar integrado por científicos y técnicos, representantes políticos y de los movimientos sociales. Para los congresistas este órgano de la Generalitat tendría que coordinar un informe exhaustivo que sirviese de base a un libro blanco en el que se fijen nuevas bases para actuar sobre el territorio.

En el documento de conclusiones, Escola Valenciana se compromete a aplicar programas educativos por la sostenibilidad, tras recalcar que "territorio y lengua son dos elementos del patrimonio valenciano necesarios, que están indisolublemente unidos, que se entrecruzan, sirven de elemento de identificación, de referencia y aportan riqueza cultural".

Para Escola Valenciana, el modelo de crecimiento que se ha aplicado al País Valenciano es "depredador del territorio y de los recursos naturales, lo que ha provocado que en el plazo de seis años un total de 25.000 hectáreas hayan sido selladas con asfalto y cemento". "Este modelo ha provocado también que el consumo de recursos renovables exija ya una superficie de tierra biológicamente productiva seis veces más grande que el territorio valenciano", según el documento de conclusiones.

Gerard Fullana, portavoz del congreso, adelantó ayer que tanto los materiales elaborados para la reunión, como el decálogo para la construcción de centros educativos sostenibles medioambientalmente y las conclusiones, se entregarán también en el Congreso de los Diputados y se remitirán a los partidos políticos.

El decálogo para construir centros educativos sostenibles parte de la necesidad de contar con estudios previos antes de decidir la ubicación y la orientación del edificio escolar. Escola Valenciana también reclama que los materiales se ajusten al máximo a criterios de sostenibilidad (pinturas naturales, madera de explotaciones sostenibles, etc) y que el diseño arquitectónico respete la arquitectura de la zona y no incluya barreras.

En las normas que debe tener un centro educativo para ser considerado sostenible medioambientalmente, Escola Valenciana aboga por los sistemas de energía que permitan el máximo aprovechamiento, la implantación de energías renovables, la recogida de agua de lluvia y un sistema de reciclaje eficiente.

Las recomendaciones incluyen también el establecimiento de comedores en los que se favorezca la agricultura de proximidad; espacios dedicados a mantener un huerto y un jardín sostenibles y que los accesos al centro escolar permitan ir a pie o en bicicleta, además de con transporte público.

Las normas se resumen finalmente en la necesidad de reducir el consumo, reutilizar y reciclar en los centros educativos en los que se formarán los futuros ciudadanos.

Para Escola Valenciana, la comunidad escolar y la Administración deberían lograr que los nuevos centros cumpliesen desde su apertura con el decálogo propuesto, mientras que los ya existentes deberían adaptarse en el plazo de tres años. El acto de clausura del cuarto congreso de Escola Valenciana contó ayer con la representación de distintos colectivos, entre los que destacó la presencia de la vicesecretaria general del PSPV, Isabel Escudero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de diciembre de 2006