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Reportaje:

El rastro de Matas en Andratx

El presidente de Baleares promocionó a cargos del polémico ayuntamiento pese a las alertas judiciales sobre el desastre urbanístico

Jaume Matas tiene un pasado en Andratx. Desde el año 2003, el presidente de Baleares, del PP, utiliza como cantera el Ayuntamiento balear, centro de una presunta trama de corrupción urbanística. Desde entonces, Matas ha colocado en cargos clave de urbanismo y de su Gobierno a políticos y técnicos procedentes de Andratx. Ello, pese a que ya desde 2001 los tribunales cuestionaran el municipio por su polémica actuación urbanística: un auto judicial de ese año reprochó al consistorio "una actitud negativa, débil y pasiva" sobre las infracciones, sin ejecutar derribos e imponer sanciones.

El caso explotó el pasado lunes, con tres detenidos, dos de ellos cargos amparados por el PP (el alcalde de Andratx, Eugenio Hidalgo, y el cerebro de urbanismo del Ejecutivo balear, Jaume Massot). Matas pidió de inmediato disculpas por su "equivocación". El escándalo político inquieta al presidente, a seis meses de las elecciones autonómicas.

El Tribunal Superior de Baleares denunció la "actitud negativa" del Ayuntamiento en 2001

En 2005, Matas fichó a Hidalgo pese a las sospechas sobre su actuación

El alcalde de Andratx y ex guardia civil, Eugenio Hidalgo -que tiene un Porsche, usó un Ferrari y acumuló millones de euros en patrimonio en su localidad- entró en la cárcel como preso preventivo envuelto en un traje de Armani.

El segundo implicado preso es Jaume Gibert, inspector de obras de Andratx, un empleado enriquecido y socio de los negocios inmobiliarios supuestamente ilícitos del alcalde. Ambos, edil y funcionario de calle, compraron solares, se dieron licencias en 15 días de trámite a ellos mismos y a sus socios. Se generaron pelotazos. Hidalgo y Gibert se situaron a la vez de presidente y vicepresidente de la empresa municipal inmobiliaria, Andratx Siglo XXI, que levanta pisos de protección.

El cerebro del urbanismo del Gobierno de Matas, el ya ex director general balear de Ordenación del Territorio, Jaume Massot, fue detenido en la misma operación de la Fiscalía Anticorrupción y de la Guardia Civil en la que cayeron sus dos amigos de Andratx; quedó libre pero imputado en la causa.

Durante más de 20 años, Jaume Massot ha sido el funcionario máximo de la gestión del suelo y de las licencias del municipio turístico de Andratx, es un técnico muy bregado en límites y calificaciones, en porcentajes de aprovechamiento y periodos de transición. Un especialista en ajustes finos que el PSOE quiere investigar por su acción en el Gobierno.

Andratx es un granero político de ejecutivos del PP. Matas, que no oculta sus querencias, situó en 2003 como responsable de la cartera de Fomento a la primera figura del PP de Andratx, Mabel Cabrer, protectora de Massot y una de las políticas de mayor confianza del presidente, que es jurista. Un año después, el presidente insistió y designó consejera de Agricultura a la ex alcaldesa de Andratx Margarita Moner, víctima del alcalde ahora preso.

En 2005, el líder del PP balear fichó a Hidalgo pese a las tormentas que le acechaban. Hace 40 días le ratificó como candidato a la alcaldía en 2007 haciendo caso omiso a las aristas de las cinco causas en las que ya estaba imputado. Cinco días después de la detención del alcalde, Matas confesó que recibió en su despacho oficial a Hidalgo porque éste se sentía inquieto por saberse investigado. La entrevista, no divulgada por los servicios del Gobierno, se celebró un sábado por la tarde, dos jornadas antes de que el edil fuera arrestado.

Matas se desmarca de Massot porque está acusado por su gestión en Andratx. Y el PP trata ahora de repartir sus culpas sobre Hidalgo. Recuerda que el presunto corrupto alcalde fue aliado del PSOE y Unió Mallorquina; este pacto duró 18 meses, desde 2003. Entre 1991 y su detención en 2006, Hidalgo gobernó con el PP durante más de una década, siempre con firma y control en urbanismo.

"Clausurado por el alcalde". Hidalgo colgó este cartel y cerró ilegalmente un aparcamiento público de una concejal de la oposición, lo que le valió una nueva imputación por coacciones de un juez; multó una obra de un edil nacionalista y bloqueó la reforma de la casa rural de otra concejal socialista que le denunció. Era su respuesta al "acoso y derribo" a la "mano negra" dijo.

El político y ex guardia civil negó documentación sobre un expediente de una obra suya ilegal -una chabola rural convertida en chalet- y el Ayuntamiento fue condenado por vulnerar los derechos constitucionales. Aún así, el PP no halló causas para desmarcarse de Hidalgo.

El secretario general del PP en Baleares y consejero de Interior con Matas, José María Rodríguez, respaldó en todas las adversidades al alcalde y candidato: en el Parlamento, ante la prensa y quiso retratarse con él en un restaurante del puerto de Andratx. El pasado sábado, Rodríguez se entrevistó con el ex alcalde Eugenio Hidalgo. Ayer afirmó que en esa reunión no le previno de su inminente detención.

El caos legal de las construcciones en Andratx bloquea la fiscalía y ocupa a bastantes juzgados, que se pronuncian críticamente. En febrero de 2001, el Tribunal Superior de Justicia de Baleares denunció "una actitud negativa" y "una falta de colaboración" del Ayuntamiento al no frenar el desastre de las construcciones sin licencia o sobre certificaciones falsas.

"Actitud débil y pasiva" reprocharon los jueces al equipo de gobierno municipal. Entonces era alcaldesa la actual consejera Moner; Hidalgo, concejal de Urbanismo; Massot, tutor del área de licencias y Gibert el encargado de vigilar las obras. El auto consignó una reprimenda a los responsables del consistorio porque no ejecutaban sanciones y multas, dejaban caducar órdenes de paralización de obras y derribo de construcciones ilegales. Los jueces observaron que parecía que se "quisiera colaborar con el mantenimiento de la infracción".

Este municipio costero había disparado todas las alarmas, más allá de la tormentosa actualidad política ligada a la peculiar trayectoria del alcalde populista y sospechosamente enriquecido. Desde hace más de un lustro, particulares, partidos políticos y grupos ecologistas alertaban sobre el desastre del urbanismo y la falta de normativa y disciplina adecuada a la época democrática.

Una parte de Andratx se ha destrozado. Los bosques de grúas, las heridas en los pinares y los desfiles de hormigoneras bloquean la mirada. La Fiscalía Anticorrupción y el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil, antes de las detenciones, examinaron durante muchos meses más de medio centenar de licencias irregulares y al menos tres negocios inmobiliarios del político y del funcionario implicados.

El suelo residencial rinde como el oro: y levantar apartamentos con vistas al mar aún más. En el caso Andratx, los inspectores de la Agencia Tributaria han desentrañado una supuesta malla tejida, con pagos y permutas de acciones de sociedades patrimoniales, para disfrazar los réditos del negocio supuestamente corrupto. Las cuentas bancarias y otros bienes -coches, joyas y cuadros- de los imputados fueron bloqueadas.

En los interrogatorios judiciales, a Massot, Hidalgo y Gibert -tras tres días en los calabozos- se les exhibieron las licencias y fotografías aéreas de los terrenos afectados por sus decisiones y maniobras. A Massot, no afiliado al PP y veterano estratega de los trazos sobre planos, no se le han hallado propiedades a su nombre.

El Gobierno de Matas encomendó a Massot la preservación legal del territorio del archipiélago y que gestase el proyecto de ley del suelo. Personaje amigo de la retaguardia, acompañaba a los consejeros del Gobierno en las reuniones clave donde se negociaban las manchas hábiles para nuevas construcciones y urbanizaciones. Una información privilegiada.

Las ilegalidades imputadas a los detenidos se ciñen en obras en las que el edil y el funcionario tienen interés aparente y directo: desde 150 apartamentos en 10 bloques en zona rural protegida hasta edificios de decenas de apartamentos en terrenos no urbanizables. Hidalgo se autoconcedió una licencia para levantar apartamentos en el Puerto de Andratx dos semanas antes de dictar una moratoria que bloqueó toda la actividad urbanistica.

En este municipio sin leyes urbanísticas democráticas, el nuevo estallido inmobiliario propiciado por la demanda internacional e interna y la tolerancia oficial, se ha traducido en un renacimiento de urbanizaciones abandonadas desde la etapa del desarrollismo turístico del franquismo. El ritmo de las obras se ha acelerado. Hay zonas donde el paisaje de Andratx tiembla, golpeado sin cesar por las uñas de las excavadoras y muchos tramos de la costa parecen una mina a cielo abierto. Es un gran paso atrás. Y un hito en la historia política de Mallorca: nunca un cargo político en ejercicio había ido a la cárcel.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de diciembre de 2006