El urbanismo salvaje

El Gobierno de Murcia aprueba 10.000 viviendas y hoteles de lujo en zona protegida

El Ayuntamiento de Cartagena (PP) dio luz verde pese a los informes técnicos contrarios

La promotora Hansa Urbana está a punto de iniciar la construcción de la urbanización Novo Carthago -que consta de 10.000 viviendas, dos campos de golf de 18 hoyos y varios hoteles de lujo- en unos terrenos protegidos. La UE considera que la mayor parte de los 5,7 millones de metros cuadrados son un Lugar de Interés Comunitario (LIC) y una Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). Además, el Ministerio de Agricultura ha calificado el paraje como de especial protección, al ser huerta que se riega con agua del trasvase Tajo-Segura.

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Esta iniciativa urbanística se ha convertido en polémica tras conocerse que el Gobierno de la Región de Murcia (PP) y el Ayuntamiento de Cartagena (PP) aprobaron en 2005 la construcción del proyecto Novo Carthago, en el Mar Menor de Cartagena pese a que los informes técnicos de las consejerías de Obras Públicas y Agricultura aconsejaban no hacerlo.

Los informes contrarios de los técnicos del Gobierno murciano, a los que ha tenido acceso EL PAÍS, manifiestan: "En una zona regable declarada de interés general y rodeada de plantaciones de cultivos hortícolas y frutales y con las redes de riego, desagües y caminos ya construidos con inversión pública, se debería limitar al máximo la desaparición de las zonas de cultivo".

Por su parte, el PSOE ha anunciado su intención de poner en marcha una comisión de investigación en la Asamblea Regional, con el fin de conocer todos los términos de la recalificación de los terrenos, en los que está prevista una inversión de 890 millones de euros. Los socialistas murcianos justifican esta decisión después de que se hiciera pública la participación en el plan parcial de empresarios como Francisco Javier Arteche, investigado en la Operación Malaya por haber pagado, presuntamente, comisiones al considerado cerebro de la trama marbellí, Juan Antonio Roca, natural de Cartagena.

En la investigación policial aparece un cheque de dos millones de euros por la compraventa de dos terrenos en Cartagena, que según las pesquisas podrían tratarse de los proyectos de Lo Poyo y Montemayor, situada en Novo Carthago. La fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Murcia (TSJM) ya ha iniciado la investigación de la reclasificación de Lo Poyo. El propio presidente murciano, Ramón Luis Valcárcel, anunció en la Asamblea Regional la paralización del expediente de la urbanización de Lo Poyo calificándola de "ilegal" e "inmoral". Sin embrago, respecto a Novo Carthago, aseguró que todo era correcto y que seguiría con la tramitación porque en esta urbanización hay en juego "una inversión de mil millones de euros y 8.000 puestos de trabajo". Al día siguiente, la alcaldesa de Cartagena, Pilar Barreiro, anunció por sorpresa la modificación del PGOU de Cartagena para declarar no urbanizable la finca.

Pero el presunto favoritismo del Gobierno regional a la iniciativa de Hansa Urbana -cuyo propietario Rafael Galea es amigo del número tres del PP murciano y consejero de la CAM, Antonio Sánchez Carrillo- fue evidente cuando el 12 de junio de 2003 el Ejecutivo murciano, casi en pleno y encabezado por su presidente, Ramón Luis Valcárcel, acudió a la presentación de la maqueta de Novo Carthago, dos años antes de conceder los permisos urbanísticos.

La cercanía entre los miembros del Gobierno regional y el promotor de Hansa Urbana se hizo también evidente cuando en enero de 2002, meses antes de la presentación de la maqueta, el vicepresidente de la CAM por la Región de Murcia, Javier Guillamón, iba a ser relevado por decisión del presidente Valcárcel y del número tres del PP en esta comunidad, Antonio Sánchez Carrillo, consejero general de la entidad financiera y socio en una promotora de Carlos Valcárcel, hermano del presidente.

Entrevista con Zaplana

Los motivos de este cambio de actitud -ya que años antes Guillamón fue designado por Valcárcel- fueron la determinación del banquero murciano de sacar a la CAM de Hansa Urbana, así como su animadversión a Galea, según manifestaron fuentes de la caja.

El vicepresidente de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (también presidente de Hansa Urbana, aunque sin el control, que estaba en manos de la familia de Galea) temía un escándalo, lo que le llevó a pilotar la salida de la Caja de Hansa Urbana.

Guillamón, tras entrevistarse con el portavoz del PP en el Congreso, Eduardo Zaplana, que entonces controlaba la entidad crediticia alicantina, siguió en su puesto, pese a los ataques directos de Valcárcel y Sánchez Carrillo.

Guillamón vendió tras la decisión del consejo de administración la mayoría de sus participaciones en Hansa Urbana, quedándose con algo menos del 25% de las acciones. Precisamente esta semana, en pleno proceso de renovación de los consejeros y vicepresidentes de la CAM, Valcárcel ha vuelto a vetar la presencia de Guillamón en la dirección de la caja.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 26 de noviembre de 2006.

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