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El proceso para el fin del terrorismo

120.000 personas protestan contra la "rendición ante ETA" y anuncian una "rebelión cívica"

La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), con el apoyo en la movilización del PP, logró sacar ayer a la calle a casi 120.000 personas -según cálculos de este periódico, y 129.715, según la Delegación del Gobierno- en contra del llamado proceso de paz y de la política antiterrorista del Gobierno de Rodríguez Zapatero, calificada por los convocantes como una "rendición ante ETA". La protesta, celebrada bajo una lluvia fría en la calle de Velázquez de Madrid, fue secundada por la plana mayor del PP, con Mariano Rajoy y José María Aznar a la cabeza. Ya desde antes de que empezara, en el discurso escrito de antemano por el presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, era considerada como la manifestación "más multitudinaria de los últimos tiempos". Los convocantes anunciaron nuevas protestas dentro de lo que denominan "la imparable rebelión cívica" contra la negociación con la organización terrorista.

La Delegación del Gobierno cifró la asistencia en 129.000 personas, y la Comunidad de Madrid, en 1,3 millones

La plana mayor de los populares, con Rajoy y Aznar a la cabeza, reclama a Zapatero que no ceda ante ETA

La AVT y el PP piden en Madrid que el Gobierno no negocie con ETA y vuelven a exigir "la verdad" del 11-M

Los manifestantes fueron convocados bajo el lema "Rendición, en mi nombre no", para protestar contra "la reforma del Código Penal que puede suponer la rebaja de penas para los asesinos de ETA". Los máximos representantes de la AVT abrían la marcha, seguidos a unos 50 metros por el estado mayor del PP, que se agrupaba tras la pancarta que rezaba "Comprometidos con las víctimas del terrorismo". La marcha discurrió sin un sólo incidente, con una discreta vigilancia policial y arropada por cientos de voluntarios de la AVT.

Miles de banderas españolas y cientos de ikurriñas, éstas casi inexistentes en marchas anteriores, tremolaron durante todo el recorrido, entre gritos de "Zapatero dimisión", "España, España", "Zapatero, cero patatero", "Zapatero vete con tu abuelo" y "Libertad, libertad". Las pegatinas de apoyo a la Cope, que retransmitió en directo la protesta incluso con apoyo aéreo, y las 10.000 luces frías (una especie de bengala química) que repartían los organizadores fueron los recuerdos más buscados por los protestantes.

La sombra del 11-M, atentado que ni se mencionaba en la convocatoria oficial, estuvo presente entre los manifestantes. Cientos de pancartas vinculaban a ETA, el PSOE y a Zapatero del Gobierno con la masacre. Incluso Alcaraz, en su discurso final, lanzó un emplazamiento al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba: "Queremos saber la verdad, la verdad de los compromisos adquiridos con ETA, la verdad que, por unos extraños intereses, se oculta en el atentado del 11 de marzo".

Los líderes del PP reclamaron durante el recorrido una rectificación de la política antiterrorista. Así, Rajoy definió el acto como "un grito para no ceder ni al chantaje ni a la presión de una organización terrorista" y reclamó al Gobierno que se dedique a contentar "a la inmensa mayoría de los españoles en lugar de a los terroristas". Su portavoz parlamentario, Eduardo Zaplana, agregó que la cita pretendía cambiar "la política irresponsable" de Zapatero.

Lo que demostró la protesta es que la AVT y el PP mantienen una fuerte capacidad de movilización, aunque menguante, en contra del proceso de paz. La Comunidad de Madrid, en manos del PP, que únicamente mide las manifestaciones contra el Gobierno de la nación, arrojó la cifra de 1,3 millones de manifestantes, sin dar un sólo dato de cómo lo hizo, simplemente que el cálculo fue hecho por "técnicos de la Dirección General de Seguridad". Esta cifra supone rebajar en 100.000 personas el dato de asistentes de la última manifestación en Madrid, la del 25 de febrero, y elevarla en 400.000 respecto al de la concentración del 10 de junio último, donde dijo que había "alrededor de un millón".

En cambio, la Delegación del Gobierno en Madrid ofreció el dato de 129.715 asistentes, reflejada en el acta policial. Este organismo facilitó los planos de la marcha, divididos en zonas (y éstas en sectores), los sistemas de cálculos, así como decenas de fotos aéreas. La asistencia es la segunda más baja de las seis manifestaciones que hasta ahora ha convocado la AVT contra el proceso de fin del terrorismo, un objetivo que, dijo Alcaraz, es compartido por su asociación, siempre que el Estado "no claudique".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 26 de noviembre de 2006