Un buque con 90.000 toneladas de gasóleo, a punto de encallar en el Puerto bilbaíno

El temporal llevó al 'Ocean Sapphire', con el motor averiado, a escasos metros de la escollera

Todos los equipos de rescate y salvamento del Puerto de Bilbao tuvieron que esforzarse al máximo la pasada madrugada para evitar que un petrolero cargado con 90.000 toneladas de gasóleo terminara estrellándose contra la escollera, con consecuencias catastróficas para el medio ambiente. Funtes de Salvamento Marítimo han confirmado que el buque Ocean Sapphire, con bandera de Singapur, llegó a estar "a un cable" (185 metros) del espigón de Punta Lucero, al sufrir una avería en sus máquinas cuando estaba fondeado y ser arrastrado por el fuerte temporal.

Pese al riesgo que se corrió durante casi cinco horas, lo que obligó a desplegar hasta seis remolcadores y a un helicóptero con base en Gijón, un portavoz de Salvamento Marítimo señaló que en ningún momento la situación estuvo "fuera de control". Admitió, no obstante, que siempre existe la contingencia de que en tales circunstancias "todo salga mal". El protagonista del incidente fue el Ocean Sapphire, un buque tanque de 275 metros de eslora y 77.356 toneladas de arqueo bruto que esperaba descargar ayer en la refinería de Petronor parte de las 90.000 toneladas de gasóleo que transportaba.

El petrolero, de doble casco, construido por Astilleros Españoles en 1992 y con bandera de Singapur, arribó el martes procedente de Gibraltar y fondeó fuera del dique abrigado. Poco después de la una de la madrugada, su capitán avisó a puerto que tenía problemas con la máquina (motores) y se estaba viendo empujado hacia el rompeolas exterior por el fuerte temporal, a pesar de las dos anclas que había largado. En ese momento se registraban rachas de viento de 40 nudos (70 kilómetros por hora) y olas de cinco metros.

Inmediatamente después de la llamada se movilizaron el práctico y los remolcadores Sertosa Treinta e Ibaizabal Cinco. Tras dos intentos fallidos, hacia las dos de la madrugada ambos remolcadores consiguieron enganchar a popa y proa del petrolero y, poco después, con la ayuda de un tercero, el Galdames, a su costado, lograron frenar la deriva. Por precaución, a la maniobra se sumaron otros dos remolcadores, el Gernika y el Gatika, dado que el Ocean Sapphire seguía intentando reparar la máquina y el temporal no aflojaba su intensidad.

Hacia las 4.00, el petrolero avisó de que tenía la máquina reparada y comenzó a virar las anclas. Sin embargo, una hora y cuarto después volvió a comunicar que se había quedado sin propulsión y se produjo el momento más comprometido del rescate. Con dos remolcadores tirando de proa, el petrolero siguió acercándose a la escollera hasta quedar, según ha podido confirmar este periódico, "a un cable [185 metros, una décima parte de una milla naútica] de las rocas, atravesado a la mar en paralelo al espigón".

Salvamento comprometido

Fuentes del Puerto de Bilbao apuntaron que, si el petrolero llega a encallar, las posibilidades de salvamento hubieran quedado muy comprometidas, con el peligro de que el casco sufriera graves daños y diera lugar a un vertido del combustible que transportaba. En un lugar próximo se produjo en enero de 2004 el naufragio del carguero portugués Diana I, que encalló empujado por otro temporal cuando estaba fondeado y terminó hundiéndose.

Sin embargo, a las 5.37 el Ocean Sapphire logró arrancar máquinas y con la ayuda de los remolcadores comenzó a salir lentamente de la situación de peligro. Pese a ello, no terminaron los momentos de tensión. Con el fin de sacar cuanto antes el buque de la zona de riesgo, se le ordenó al capitán, de nacionalidad china, que cortara las anclas para facilitar su remolque. Pero el capitán no hizo caso a las instrucciones y Salvamento Marítimo tomó la decisión de reforzar el dispositivo enviando dos nuevas embarcaciones de apoyo, el Ibaizabal Dos y el súper-remolcador Don Inda, que se encuentra todavía en pruebas. Pasadas las 7.15, seis horas después de que se diera la alerta, quedó controlada la situación.

El petrolero fondeó de nuevo a seis millas de la costa escoltado por un remolcador y a última hora de la tarde atracó en el pantalán de Petronor para descargar 65.000 toneladas de gasóleo antes de seguir viaje hacia Amsterdam.

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