Editorial:Editorial
i

Crecimiento burbujeante

Los datos de la Contabilidad Nacional correspondientes al tercer trimestre ratifican la excelente salud del crecimiento económico -una tasa anual del 3,8% y trimestral del 0,9%- con no pocas probabilidades de que en el cuarto y último se verifique un crecimiento del 3,9% que sitúe la media del ejercicio 2006 en el 3,8%. La tasa anual de crecimiento del 3% está respondiendo también a los mejores pronósticos y la inflación ha descendido bruscamente al 2,5%. Como, además, el sector exterior ha "robado" menos al crecimiento -un punto, en lugar del 1,1 que detrajo el trimestre anterior- y la demanda se mantiene en un aumento del 4%, parece que la estructura del crecimiento está virando muy lentamente hacia fórmulas más compatibles con el aumento de la productividad. No obstante, la construcción sigue acelerando en el tercer trimestre, hasta el 5,7%.

Las expectativas de cambio de modelo son meros indicios. Aunque las autoridades económicas guardan silencio al respecto, lo cierto es que el crecimiento económico en España se ha fundamentado en un coste del dinero especialmente bajo, causa del auge de la construcción y de la burbuja inmobiliaria y de la contención de los salarios reales, un fenómeno que merece más atención por parte de la opinión pública y que se viene manifestando en forma de ligeros aunque continuados descensos en los salarios reales más bajos. De lo anterior se desprende que la economía española puede seguir creciendo en 2007 a ritmos aceptables, pero quizá no tan intensos, si el coste del dinero y el precio del petróleo no se encarecen bruscamente. Debe precisarse que las pequeñas subidas paulatinas, como las que aplica el Banco Central Europeo, no surten efectos dañinos a corto y medio plazo.

Pero el eslabón del coste del dinero está relacionado con otro factor que tendrá gran importancia en el crecimiento económico de los próximos meses. Se trata ni más ni menos que de la habilidad o el pulso que apliquen las autoridades económicas y financieras para deshinchar suavemente la burbuja inmobiliaria. La construcción, como el turismo de sol y playa, son aportaciones al crecimiento continuamente denostadas, por sus efectos secundarios nocivos -corrupción, deterioro del medio ambiente-, pero de las que no se puede prescindir por arte de birlibirloque. Debe modularse su aportación y limitar sus contraindicaciones, pero en ningún caso asfixiarla. De momento, en el tercer trimestre sigue creciendo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 22 de noviembre de 2006.

Lo más visto en...

Top 50