El boicoteo castiga de nuevo a Freixenet y reduce sus ventas de cava en España

La compañía construirá en La Rioja una bodega diseñada por el japonés Toyo Ito

Las crispación política ha vuelto a castigar a Freixenet. Y más que el año anterior, aunque ha capeado el temporal con la buena marcha del vino de Rioja y la subida de los precios. La venta de botellas de cava cayó un 6% en España, hasta 33,8 millones de unidades, en el último ejercicio fiscal (mayo 2005-abril 2006), un descenso que se suma al 4% de la temporada anterior y que está alentado en buena parte por el boicoteo a los productos catalanes. La empresa, con todo, ha mejorado sus beneficios y ha apostado por el enoturismo con proyectos como la construcción de una bodega singular en La Rioja alavesa diseñada por el japonés Toyo Ito, arquitecto de la nueva Fira de Barcelona.

"Las heridas son cuantitativas y morales", lamentó ayer el presidente del grupo, Josep Lluís Bonet, quien, no obstante, se mostró confiado en lo que lo peor del boicoteo a los productos catalanes -que perjudicó también a Codorníu- haya pasado ya. Del nuevo Gobierno tripartito catalán espera que cumpla de su promesa: "Dicen que se han puesto de acuerdo en no repetir errores del pasado", como las declaraciones del líder de ERC, Josep Lluís Carod, contra la candidatura olímpica de Madrid.

La empresa de la familia Ferrer, no obstante, ha aguantado el tipo. Ha vendido menos cava, pero más caro, y ha logrado aumentar sus ganacias por primera vez en tres años, un 2,45%, hasta 16,7 millones. El aumento general de los precios de sus vinos y cavas y el abandono de algunas líneas de producción de marca blanca que le resultaban poco rentables le ha permitido contrarrestar el descenso de la facturación del grupo, que se ha situado en 512,7 millones, un 1% menos. La fortaleza del euro también ha contenido los ingresos, ya que buena parte de las ventas de Freixenet corresponden a exportaciones, con Alemania como principal mercado. En el extranjero vendió 65,8 millones de botellas de cava.

En total, el grupo ha vendido 202 millones de botellas. "El cava y los vinos catalanes han sufrido en el mercado interior, pero el resto de vinos españoles, como Solar Viejo y otros, han ido mejor", detalló el director financiero del grupo, Enrique Hevia. Y es que el vino, que ya supone un tercio de la ventas de Freixenet, ha amortiguado en buena parte el errante comportamiento del blanco espumoso, que no sólo se enfrenta a los fantasmas del boicoteo.

Bonet admitió, en la presentación de resultados del grupo en Amsterdam, que "la madre de todas las batallas" es el endurecimiento de las normas de tráfico sobre el consumo de alcohol y la tolerancia cero. Para el presidente de Freixenet, "es injusto que se trate así al vino cuando está demostrado que su consumo moderado beneficia la salud". El grupo seguirá apostando por crecer en vino y pondrá un pie en el negocio del enoturismo. Por ello, ha encargado a Toyo Ito una nueva bodega singular de Solar Viejo en La Rioja alavesa con vistas a la ciudad amurallada de Laguardia. La nueva bodega, pensada para una producción selecta de hasta un millón de botellas, contará de algunas habitaciones y cocina de alta gama. Se trata de un proyecto en la senda de la bodega de Frank Ghery para Marques de Riscal. Freixenet también potenciará este tipo de rutas vitivinícolas en la comarca del Penedès.

En el ámbito internacional, Freixenet quiere poner en marcha una bodega propia en Mendoza (Argentina) y ya ha llegado a un acuerdo para abrir otra en Croacia de la mano de un socio local. China sigue en su punto de mira y 2007 el año de embarcarse en la aventura asiática.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 22 de noviembre de 2006.