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El conflicto libanés

España planea reforzar sus tropas con dos helicópteros

Miguel González

El Ministerio de Defensa español planea el envío a Líbano de un contingente con unos 50 efectivos de las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (Famet), con dos helicópteros de transporte. La medida no es una reacción al asesinato de Pierre Gemayel. Lleva tiempo preparándose y aún tardará en ejecutarse, pues los aparatos deben equiparse con sistemas de protección, pero el deterioro de la situación interna del país aconseja acelerarla.

Los 1.100 militares españoles, y los nepalíes, indonesios e indios que están bajo su mando, carecen de helicópteros de evacuación médica, por lo que dependen de acuerdos provisionales con Alemania e Italia para trasladar heridos o enfermos. Una carencia que, dado el pésimo estado de las carreteras, puede llegar a resultar crítica.

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Ayer, las tropas españolas mantuvieron su actividad habitual y hoy

seguirán los trabajos de construcción de su base de Blat, pese a ser festivo, según un portavoz del Ministerio de Defensa, quien agregó que el general de la Legión Juan Bautista García Sánchez, habló telefónicamente con el francés Alain Pellegrini, jefe de la Fuerza Interina de Naciones Unidas para Líbano (FINUL), integrada actualmente por unos 9.000 efectivos.

Pese a ello, fuentes militares daban por sentado que el contingente habría tomado las máximas medidas de precaución y alertado todas sus antenas para conocer las reacciones de la población local ante el crimen.

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Éste no ha sido ninguna sorpresa. Al contrario, confirma los peores pronósticos. Los informes de inteligencia alertaban desde hace semanas del riesgo de "asesinatos selectivos" para provocar una escalada de violencia.

Sin mandato ni medios

"Hemos venido a interponernos entre Hezbolá e Israel. No tenemos medios ni mandato para intervenir en una guerra civil", advertía ayer un militar. La resolución 1.701 del Consejo de Seguridad condena a los cascos azules al papel de espectadores ante un conflicto de este tipo. Un enfrentamiento interno haría además imposible su labor, al provocar la descomposición del Ejército libanés, al que han venido a ayudar.

El pasado viernes, una patrulla española descubrió cerca del río Litani uno de los mayores arsenales incautados nunca por la FINUL, cientos de granadas, cohetes y proyectiles de todos los calibres, que fueron entregados al Ejército libanés. "Pero ¿a quién se lo entregaría el Ejército libanés en caso de enfrentamiento civil?", se preguntan mandos militares. Las brigadas del Ejército libanés, como todas las instituciones del Estado, son confesionales: de las dos que operan en la zona española, una es mayoritariamente maronita y la otra chií.

El Gobierno español, como los demás, condenó ayer "con la mayor energía" el asesinato de Gemayel y expresó su firme apoyo al Gobierno de Beirut.

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Sobre la firma

Miguel González
Responsable de la información sobre diplomacia y política de defensa, Casa del Rey y Vox en EL PAÍS. Licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) en 1982. Trabajó también en El Noticiero Universal, La Vanguardia y El Periódico de Cataluña. Experto en aprender.

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