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Reportaje:El edificio más alto de Andalucía

La construcción de un sueño "singular"

Los cinco anteproyectos para la torre de Puerto Triana sobrepasan el límite de edificabilidad del PGOU

Son 41.000 metros cuadrados en la zona sur de La Cartuja, el solar que ocupaba el calcinado pabellón de los Descubrimientos, y 140 millones de euros para construir un "edificio singular", en palabras del presidente de la caja de ahorros El Monte, Antonio Pulido. Éstas son las cartas que han barajado cinco grandes estudios internacionales de arquitectura para dejar su sello en Sevilla. Los que han aceptado la invitación a la partida son los norteamericanos Arquitectónica, estudio creado en Miami por Bernardo Fort-Brescia; Foreign Office Architecs, ubicado en Londres y fundado por el madrileño Alejandro Zaera y la iraní Farshid Moussawi; los franceses Valode et Pistre, el japonés Arata Isozaki y el argentino nacionalizado norteamericano Cesar Pelli.

Pero el juego tiene unas reglas, dictadas por el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), que no todos han cumplido: la edificabilidad máxima es de 68.000 metros cuadrados, "de los que nadie se puede pasar ni un metro", apunta el concejal de Urbanismo de Sevilla Emilio Carrillo, y la altura puede variar entre un mínimo de 150 metros y un máximo de 210 metros. La anfitriona de esta singular partida es la empresa Puerto Triana, una sociedad formada por las dos cajas de ahorros sevillanas en un 75% El Monte y en un 25%, San Fernando.

La partida comenzó con la presentación de los cinco anteproyectos el pasado viernes y, aparentemente, con todos los jugadores saltándose las reglas. Los cinco estudios han aportado propuestas con más de 80.000 metros cuadrados edificados y dos de ellos, los americanos Arquitectónica y el japonés Isozaki, han superado en 15 metros la altura máxima. La ley no escrita de que nadie podía alzarse sobre la Giralda, que con sus 97 metros es actualmente el edificio más alto de Andalucía, pasará a la historia cuando este proyecto se haga realidad porque, gane quien gane, todos los anteproyectos dejan pequeño al antiguo alminar.

Sin embargo, la invitación a la transgresión -ya que una de las condiciones del anteproyecto era partir de un mínimo de 150 metros de altura-, no ha sentado bien en algunos sectores. Para Francisco Oñade, director general de Educación Ambiental y Sostenibilidad de Los Verdes "apostar por los grandes rascacielos, prepotentes y espectaculares, está en disonancia con el mensaje que transmiten las administraciones de optar por una arquitectura integrada en el territorio y con un compromiso con la preservación del medio ambiente". Oñate está preocupado porque el debate para la elección del mejor proyecto se centre en lo estético, en el impacto visual y en la grandiosidad de la obra, dejando a un lado la sostenibilidad del futuro edificio.

"Proyectos desmesurados"

"Los proyectos de más altura nos parecen desmesurados. No entendemos por qué es necesario un edificio hipervisible, debería apostarse por una altura más modesta", añade este miembro de Los Verdes. En el mismo sentido se manifiesta Diego Parra, presidente de la Asociación de Vecinos Triana Norte: "No nos parece correcto que en Sevilla se levanten edificios más altos que la Giralda. Ésta es una ciudad de servicios y también destino turístico y un edificio de ese calibre perjudicaría la imagen de conjunto. Esto es especialmente más grave por la cercanía que la torre tendrá con el Monasterio de Santa María de las Cuevas, en la misma isla de La Cartuja, y por lo que alterará su visión".

El responsable vecinal cree que tanto las cajas como el Ayuntamiento -que está colaborando y supervisando con Puerta Triana todo el proceso- deberían reconsiderar la ubicación. "Podría hacerse en otra zona de la ciudad, fuera del casco antiguo, como pasó en París. Además, cuando el edificio se abra se agravará el problema de tráfico. Nos parece una barbaridad porque no hay infraestructura suficiente para absorber el tráfico que generará", apunta Diego Parra.

El presidente de la asociación Triana Norte va más allá y califica a los rascacielos de "modelos obsoletos de arquitectura". "Son el resultado de un uso especulativo del suelo que se ha abandonado ya en los países mínimamente decentes. Sevilla no necesita un edificio singular", concluye.

Jorge Benavides, profesor del departamento de Urbanística y Ordenación de Territorio de la Universidad de Sevilla, se cuestiona también la idoneidad de construir en altura. "Si debiera hacerse una torre, bien se la podría levantar junto al inutilizado estadio-hotel precisamente para recuperarlo, cerca del parque del Alamillo, donde hay suficiente terreno alejado del centro histórico y no existe tanta congestión de tráfico. Incluso podría ser alta para competir con el puente y no con la Giralda", apunta.

"Si de la pura forma se tratara, bastaría acudir a la web que recoge todas las torres que se propusieron en el concurso mundial realizado para reemplazar a las Torres Gemelas de Nueva York y una vez seleccionada la mejor, adaptarla a las necesidades de las cajas y al gusto sevillano. Pero esto sería reducir la construcción de una ciudad a una decisión absurda y de pocas luces", continúa Benavides. Para el urbanista, es el alcalde de la ciudad el que tiene la palabra. "Tiene qué plantearse qué quiere hacer o administra la ciudad, o la gestiona. Gestionar supone sacrificar la consulta por el ordeno y mando, el diálogo por la eficacia, la civilidad por el lucro, el seco pragmatismo por el diálogo responsable, la dinámica participativa por el resultado inmediato", concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de noviembre de 2006