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Sectarios y algo frívolos

¿Qué ocurrió para que Manuel Palma, exitoso empresario del sector del automóvil y dinamizador de asociaciones empresariales valencianas, entre otras muchas actividades, fuera vetado por el PP para formar parte del consejo de administración de Bancaja? Una simple cronología de algunos hechos explica por qué el PP actuó de forma sectaria contra este emprendedor. El martes, Ignasi Pla y Serafín Castellano pactan la composición de la lista de consejeros de la entidad financiera, donde figura el nombre de Palma como persona de consenso. En paralelo, la secretaria de la Mesa de las Cortes por el PSPV, Carmen Ninet, propone aplazar una semana la aprobación de los consejeros de la CAM. En el PP sienten que los socialistas se están entrometiendo en sus guerras internas. Miércoles: Joan Ribó, de EU, propone una lista conjunta con el PSPV. Todas las luces rojas del PP se encienden. Una fuga, por pequeña que sea del sector zaplanista, puede dejar a los campistas en minoría. Castellano y el consejero de Economía, Gerardo Camps, dan por roto el acuerdo alcanzado con Pla y amenazan con pasar el rodillo. Pero ni ellos mismos confían en sus fuerzas. El miedo a una fuga de votos les echa para atrás. Antes, sin embargo, se cobrarán una víctima de manera sectaria y un tanto infantil. El portavoz parlamentario del PP decide pegarle una patada al secretario general de los socialistas en el trasero de Manuel Palma. Es su manera de entender la despolitización de las cajas de ahorro. Aunque, visto desde fuera, no se acaba de entender el doble juego practicado por los socialistas cerrando acuerdos con los populares en Valencia y metiéndoles un dedo en el ojo en Alicante. Muy responsable y coherente no parece que sea esta particular manera de entender las negociaciones. Esta frivolidad, sin embargo, no basta para justificar la actuación del PP, cuyo sector mayoritario es presa de un ataque de nervios cada vez que tiene que enfrentarse a una votación secreta. Manuel Palma ha sido la víctima de un cóctel con un mucho de sectarismo y unas gotas de frivolidad. No se lo merecía. Pla intentó enmendar la situación proponiendo al empresario una plaza por la CAM. Palma no aceptó.

De otro lado, Pla ya ha decidido la persona que sustituirá a Francisco Villena en Bancaja: Ana Torres, casada con el empresario Urbano Catalán de Transvía. Una decisión que no se ha acabado de entender en el área económica del PSPV, que tenía otro candidato, experto en el sector.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de noviembre de 2006