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Entrevista:GUY VERHOFSTADT | Primer ministro belga

"La Unión Europea debe abolir la regla de la unanimidad"

El primer ministro belga, el liberal Guy Verhofstadt (1953, Termonde) tiene la difícil tarea de dirigir un país donde dos comunidades, flamencos y valones, conviven a la gresca. Las recientes elecciones municipales volvieron a sacar a la luz la división y las aspiraciones separatistas flamencas. El autor de Los Estados Unidos de Europa defiende el federalismo europeo y sostiene que para que la UE pueda salir de su parálisis tiene que abolir la unanimidad en la toma de decisiones.

Pregunta. En su libro dice que la única manera en la que Europa puede hacer frente a los desafíos que plantean China e India es mediante la constitución de los Estados Unidos de Europa. Parece, sin embargo, que los vientos soplan en la dirección contraria.

"Lo que hay que hacer es ir hacia una Europa federal y política"

"Se debe continuar con el proceso de ratificación de la Constitución"

Respuesta. La crisis europea salió a la superficie con los referendos de la Constitución en Francia y Holanda, pero el problema existía ya hace tiempo porque somos incapaces de tomar una decisión sobre si queremos una Europa verdaderamente federal o sólo un mercado común. Lo que hay que hacer es ir hacia una Europa federal y política. Para mí, más importante que la Constitución es abolir la regla de la unanimidad.

P. En los últimos consejos de ministros europeos ha quedado claro, sin embargo, el rechazo de algunos Estados a adoptar la llamada "cláusula pasarela", que permitiría desterrar la unanimidad y dar paso a la mayoría cualificada.

R. Precisamente la semana pasada discutíamos la pasarela para las cuestiones de inmigración. Ése es el verdadero problema. Yo estoy a favor de que la UE se ponga de acuerdo en una sola frase: "Abolimos la unanimidad". Hay que continuar con el proceso de ratificación de la Constitución, porque todos han de tener derecho a expresarse sobre esta cuestión. En total 15 países lo han hecho. Si se para ahora el proceso de ratificación, no sería un mensaje muy bueno para los países que ya han aprobado el texto y terminaría con la presión que ejercen los que ya han ratificado. El proceso que empezamos en 2001 colapsaría.

P. ¿Qué opina de otras opciones, como el minitratado que propone Francia?

R. Soy muy escéptico, no creo que sea una buena idea ir hacia una Constitución limitada, porque entonces nos pondríamos a pensar qué parte deberíamos salvar de la Constitución. Unos países dirían que una parte, otros que otra... Podríamos tardar otros cinco años y al final tendríamos otra vez todo el texto sobre la mesa.

P. Usted sostiene que los referendos de Francia y Holanda demostraron que la gente no rechazaba Europa, sino que quería más Europa, pero de otro tipo. ¿Cómo es esa otra Unión?

R. Una Europa capaz de responder a los miedos que tiene la gente. Miedo a la globalización, al textil chino, a los trabajadores polacos que llegan a sus países. Los europeos no ven que la UE sea capaz de dar respuestas. Lo que necesitamos es, por ejemplo, menos impuestos laborales y más impuestos sobre el medio ambiente, por ejemplo, y que Europa sea más activa en Defensa. La opinión pública, incluso en el Reino Unido, piensa que uno de los temas en los que la UE debería ser más activa es en Defensa.

P. Ha dicho que la Comisión Europea se ha convertido en un think tank que sólo produce informes y no actúa.

R. Me refiero a la estrategia de Lisboa. La Comisión compara a unos países con otros, fija objetivos, hace revisiones, propone buenas prácticas, pero eso no es una política común, la OCDE hace lo mismo, no necesitas una UE para eso.

P. Usted cita a España como un modelo de éxito en la UE.

R. Pienso que España ha logrado éxitos importantes en el terreno económico y en el social, comparado con su situación antes de la entrada en la UE. El mérito es, en primer lugar, de los españoles, de las empresas y de los trabajadores, pero creo que la UE ha hecho un buen trabajo con fondos europeos.

P. ¿Cómo explica el ascenso de la extrema derecha en su país, sobre todo en el mundo rural?

R. En las ciudades se ha estancado. A lo que asistimos ahora es a una segunda oleada en el mundo rural, donde no estaban presentes en el pasado. Es una evolución normal.

P. ¿Piensa entonces que la extrema derecha ha tocado techo con vistas a las legislativas de primavera?

R. No lo sé. Creo que si hay un buen proyecto, la gente votará de nuevo por los grandes partidos democráticos. Eso es lo que ha quedado claro en grandes ciudades como Amberes.

P. Su partido se ha desplomado en las elecciones. Le acusan de ser demasiado blando con la comunidad francófona. Mientras, el cristianodemócrata Yves Meterme, presidente regional flamenco, con un discurso de confrontación con los valones ha arrasado.

R. Yo no puedo jugar el mismo papel que él. Soy un primer ministro federal y tengo que buscar soluciones para las dos comunidades, compromisos. Es muy fácil cuando sólo representas a una región.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de octubre de 2006